CLAC y Cesppo impulsan el comercio justo mediante alianzas

Recientemente, las organizaciones miembros del comercio justo a nivel nacional, realizó una rueda de negocios para fortalecer la alianza con sectores público y privado.

Fotos: Periódico Equilibrium.

San Salvador. El comercio justo es un modelo alternativo al comercio en general, muy poco conocido, que lleva en sus objetivos mantener un precio mínimo que cubre los costos de producción y una prima como reconocimiento social por cada cantidad equis de producto que se vende para invertirla en las necesidades de su organización o comunidad.

A nivel mundial son unas mil organizaciones de personas productoras agremiadas en la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores de Comercio Justo (CLAC); entre estas se encuentran siete organizaciones salvadoreñas dedicadas al cultivo de caña de azúcar, café y productos apícolas.

En estas crisis de pandemia, económica y climática es obligatorio construir alianzas incluso con medios de comunicación para buscar juntos acciones a implementar como la mitigación y adaptación al cambio climático, a fin de garantizar la sostenibilidad económica y ambiental.

Xiomara Paredes, Directora Ejecutiva de CLAC, explica que, mundialmente, el comercio justo representa el uno por ciento frente a otros comercios, esto demuestra que es muy poco conocido; por ello, CLAC y la Coordinadora Salvadoreña de Pequeños Productores Organizados (Cesppo) trabajan por divulgar esta iniciativa que busca respetar los derechos de la cadena y de los productores.

Ser parte de este sector productivo demanda el cumplimiento de ciertos requisitos mínimos como el cuido del aspecto social, respeto del medio ambiente, la no discriminación, el respeto a la equidad de género, y el no trabajo infantil; además estas organizaciones deben pagar el salario mínimo y demostrar que avanzan en el tiempo en ese tipo de pagos.

Paredes destaca que, pese a ser desconocido aún, el público en general ha mostrado ser muy receptivo ante el concepto porque se escucha bien, se respeta los derechos, pero el comercio justo debe ser más propagado, más socializado. Falta que se haga creer a la gente para que busque los productos de esta forma de comercialización, por apoyo a sus productores tanto como al planeta.

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