Se trata de un joven de 22 años, cuyos familiares confirmaron que era totalmente contrario a las ideas que difundía Kirk, a quien la izquierda estadounidense y de otras partes del mundo lo calificaba de “fascista”.
Foto: Redes sociales.
Washington. Autoridades estadounidenses informaron que el sospechoso de participar en el asesinato del joven activista conservador estadounidense Charlie Kirk, ha sido detenido y acusado de Asesinato agravado, lo que conllevaría la pena de muerte. También están pendientes cargos federales que le podrían agregar en la acusación.
Se trata de un joven de 22 años, cuyos familiares confirmaron que era totalmente contrario a las ideas que difundía Kirk, a quien la izquierda estadounidense y de otras partes del mundo lo calificaba de “fascista”.
Spencer Cox, gobernador del estado de Utah, compareció en una rueda de prensa en la que confirmó la captura de Tyler Robinson, identificándolo como el asesino de Charlie Kirk.
Robinson se habría vuelto “más político en los últimos años”, en palabras de su familia, y expresaba comentarios de odio hacia el líder conservador. Fue su padre quien lo entregó a las autoridades
Cox dijo que, según las investigaciones, que incluyen conversaciones con un compañero de cuarto de Robinson, quien mostró una conversación por WhatsApp con éste sobre detalles de lo que planeaba hacer al enterarse que Kirk visitaría la Universidad del Valle de Utah (UVU) el sospechoso había hablado previamente de situaciones que insinuaban sus intenciones.
El gobernador agregó que fue la misma familia la que se contactó con las autoridades para informarles que Robinson les insinuó que él era el responsable de la muerte de Kirk.
De hecho, el Sherif del condado de Washington y el FBI indagaron con base a las grabaciones de la universidad del Valle, de Utah, los momentos en que Robinson llegó a la misma, horas antes del crimen y que el arma con la que disparó estaba envuelta en una toalla.
En la escena del crimen fueron encontrados casquillos con inscripciones que reflejaban odio, según las autoridades. Uno de los casquillos no usados decía “bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao”.