Acisam se suma a celebración de la salud mental

La organización que está pronta a cumplir 30 años de servicio comunitario atendiendo la salud mental de las personas que habitan en diversas comunidades del país, busca expandirse para atender a la mayor parte de municipios posible.

Fotos: Periódico Equilibrium.

La salud mental es un proceso de bienestar en personas y grupos para que lleguen a la plena realización humana, autonomía y autogestión. Trasciende la división mente y cuerpo, porque ambos tienen que estar en armonía para tener una vida digna y saludable.

Ese es el motivo por el cual trabaja la Asociación de Capacitación e Investigación para la Salud Mental (Acisam) y para lograrlo se ha impulsado el programa de cine comunitario donde participan jóvenes como gestores de sus propios videos; el fortalecimiento de la organización juvenil de acuerdo con sus intereses como la música, el arte, el teatro, el deporte o lo religioso, a fin que puedan proyectarse en su vida, ha explicado Cecilia Pocasangre, Secretaria de la entidad y empleada activa en Chalatenango.

A lo anterior se suma el programa de formación de mediación de conflictos con personas adultas inicialmente y ahora con jóvenes como experiencia piloto en los últimos cuatro años; así se evita llegar a situaciones de violencia.

También se ejecuta un programa único en El Salvador llamado Familia-Familia. En este se trabaja con personas que tienen familiares con problemas mentales, se capacita a las personas para el cuido de pacientes de esquizofrenia, sicosis, ansiedad o depresión.

“Se brinda atención sicológica para que las personas desarrollen los recursos que todos poseemos internamente”, agrega Cecilia.

Dós jóvenes cineastas.
Dós jóvenes cineastas comunitarios.

La Asociación entiende, y así lo enseña, como salud mental una condición que se logra con la potenciación de los propios recursos como cantar, hablar en público, creatividad; de esa forma se superan los problemas mentales.

Además existe una iniciativa de atención a privadas de libertad desde hace unos tres años, sobre todo a las que están en fase de confianza porque están prontas a salir y se asiste a las mujeres que tienen a sus hijos en la cárcel porque son personas menores de cinco años.

Los sonidos locales o radio parlantes que son circuitos cerrados atendidos por jóvenes, se instalan en comunidades rurales y urbanas; en las comunidades las bocinas penden de los árboles para transmitir noticieros propios de la comunidad, hacer campañas comunitarias y programas culturales.

La historia.

Acisam nace en 1985 en San Salvador trabajando efectos de la guerra con población refugiada o desplazada en la ciudad calpital, y durante estos 30 años se ha extendido el trabajo en tiempo y diversidad en lugares como Zaragoza, Chalatenango, Usulután, San Vicente, San Salvador y La Libertad.

Últimamente han llegado a Tacuba, Ahuachapán y Sonsonate. En Chalatenango, por ejemplo, se atienden a 20 comunidades en siete municipios. Se han focalizado dos comunidades de Nueva Concepción y El Paraíso. En este último se ha impulsado la mediación de conflictos en una comunidad donde más violencias social se ha producido. Organizativamente era muy débil, ahora ya se superó en un peldañito y la juventud ya resuelve conflictos sencillos, en las medidas de sus posibilidades, aseguró Cecilia.

Una novedad en el trabajo de Acisam es que busca transformar socialmente al país, pero también internamente como organización que ayuda, porque no están libres de violencia, de machismo ni de otras situaciones que afectan la salud mental de sus miembros.

Salud mental no solo es sentirse bien, sino sentirse bien y en condiciones dignas, se supera la división mente cuerpo, pues ambos tienen que estar en concordancia en un contexto familiar, escolar, comunitario, que promueve relaciones dignificantes y los recursos internos de las personas.

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