Escritor presentará libro de cuentos publicados en Periódico Equilibrium, bajo el título «Historias Inéditas»

Periódico Equilibrium abrió Vitrina Literaria para divulgar obras de profesionales que, además de ejercer como tales, escriben desde poemas, hasta novelas. El Dr. Ranulfo Araya, es uno de ellos.

Foto: Salvador Cisneros.

Historias inéditas es una colección de cuentos cortos, 90 en total, además de dos novelas cortas, escritas por el Dr. Ranulfo Oswaldo Araya Rodas.

Este escritor inédito salvadoreño nació en San Salvador; desde los cinco años de edad estudió guitarra y mandolina; es aficionado a la literatura, ganó un concurso de lectura en el kinder-Garden del parque infantil.

Su madre narraba historias de San Pedro Nonualco y Santa María Ostuma, lo cual impactó la imaginación de Fito Araya, como lo conocen sus amigos.

Vivió en el seno de una familia muy supersticiosa y con dotes musicales en instrumentos de cuerdas. Su familia vivió en pobreza y, a sus 15 años de edad, perdió a su padre.

Estudió bachillerato en el Instituto Nacional Francisco Menéndez (Inframen) e hizo trabajos de arte en una agencia de publicidad; fue ayudante de dibujo de un ingeniero civil y realizó otras ocupaciones para llevar sustento a su casa.

Araya Rodas fue un incansable lector y siguió estudios de guitarra clásica en la Academia Nitsuga Mangoré, con una vieja y maltrecha guitarra. Continuó trabajos poco remunerados e inició estudios de Medicina en la Universidad de El Salvador, con beca integral, con muchos esfuerzos y saltando algunas comidas, pero satisfecho por leer libros de la Biblioteca Central de dicha universidad.

Siguió los consejos de un profesor de literatura y a los 18 años de edad escribió su primer cuento corto y poesías que incluso fueron publicadas en un periódico matutino dominical, en la sección de Arte y Letras.

Dedicó la mayoría de poemas a su primera novia formal, de quien tuvo que separarse por la guerra civil en los años 80. Un golpe muy duro que hasta la luna de hoy no la olvida.

Estudió libros de religión, aparte de la Biblia, como Ramayana, Mahabaratha, y libros de filosofía de la India; elaboró una tesis de las corrientes filosóficas, además de leer cuanto libro caía en sus manos.

Sus recuerdos los moldea una ciudad sucia en donde convivió entre estibadores, borrachitos y muchos trabajadores de fábrica de ladrillos, empleadas de una maquilla de pantalones de lona y el rastro con abundantes zopilotes que hacían presencia desde el amanecer.

Estuvo muy cercano con el mercado. El continuo barullo de cada día, incluso en la guerra civil, lo hizo que retomara entre tanto irónico personaje los que pasarían a ser parte de la realidad, lo mágico y la ficción de sus relatos.

Continuó estudios de medicina, medicina interna y tres postgrados en Neumología. Pero no dejó de escribir o leer libros de literatura clásica, romántica y contemporánea. Dios le concedió la oportunidad de viajar a México, España, Francia, Londres, Italia y Ginebra, en donde maduró sus ideas que dieron paso a sus relatos cortos.

Hizo amistad con el conceptualista gráfico Edgar Pacheco y gozó de la empatía de varios artistas.

Periódico Equilibrium le abrió las puertas a través de su espacio “Inédito, Vitrina Literaria” en donde se publicaron noventa cuentos, de lo cual nació la idea de fundar Ediciones Colibrí, en honor a Pacheco, por los colibríes que visitan las plantas de su jardín frente a su casa, las cuales florecen bajo el cuidado de su esposa.

Ahí se unió el gran pintor Héctor Hernández, con grandes ideas, opiniones y nació el primer tomo de Historias Inéditas, el cual será presentamos al mundo el próximo 16 de diciembre.

En este se podrá descubrir a un cuentista que funde icónicos personajes de la ciudad de la merienda con chanchos, los cerdos de a veinte centavos y los panes con frijoles en las madrugadas.

Es una obra que permitirá llevar a compatriotas en el extranjero y al mundo entero, el otro mundo mágico, con comidas típicas, música de cumbias y boleros así como baladas románticas entre el sol calcinante y el olor de las frituras y chorizos para los pobres en los mercados.

Además recoge un mensaje de paz, de unidad, de amor por la naturaleza y de preservar las aguas cristalinas, mientras se observan las estrellas que son luz fósil y parte del pasado, que pregona un futuro con esperanza de alcanzar las verdades del Universo.

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