Personas mayores de 50 años son más celosas con sus datos

Apertura hacia la tecnología sí importa según la edad, sugiere estudio de EY. Además ofrece tres consejos para abordar la tecnología orientada a la persona consumidora.

 

 

Foto: EY/Periódico Equilibrium.

Hace apenas dos décadas, la mayoría de las personas se hubiera negado a la idea de llevar un dispositivo capaz de rastrear su ubicación, recoger datos sobre sus hábitos de compra, supervisar sus niveles de actividad e interrumpirlos con “notificaciones”.

A pesar que más de dos mil millones de personas usan dispositivos móviles a nivel mundial, generaciones de mayor edad nacidas entre 1946 y 1964, conocidas como ‘Baby Boomers’, guardan ciertos recelos a brindar sus datos, retando a las empresas que buscan utilizar la tecnología orientada a su población consumidora.

Una encuesta sobre consumo de salud realizada por la firma global EY en Australia, evidenció que una de las preocupaciones es la entrega de datos personales a aplicaciones que las solicitan y el desconocimiento de quiénes tienen acceso a esa información.

De acuerdo con este análisis, mientras los usuarios más jóvenes desean herramientas digitales que les ayuden a manejar mejor su salud, menos de la mitad de las personas mayores y apenas un poco más de la mitad de los ‘Baby Boomers’ se mostraron interesados en aplicaciones para esto.

Casi el 83% de los Millennials australianos se mostraron interesados en enviar información de diagnóstico a su doctor mediante un dispositivo que se conecta a un teléfono móvil, en comparación con casi el 40% de las personas mayores.

“Fomentar la adopción de herramientas que promuevan el bienestar requiere comprender a las diferentes generaciones y cómo se adaptan mejor a estas aplicaciones, ya que los consumidores no son un grupo homogéneo”, comentó Mauricio Garro, gerente de la Práctica de Protección de Datos y Nuevas Tecnologías de EY Law.

Entonces, ¿de qué manera pueden empresas abordar las tecnologías orientadas a la persona consumidora?

Primero, siendo transparente acerca del uso de datos en los formularios de consentimiento; esa es la principal determinante de las probabilidades que tendrían de compartir esa información; segundo, escogiendo incentivos que le interese a toda la población: hacer de la adopción tecnológica una “ganancia” para el sector consumidor de salud, significa utilizar incentivos que importan.

Por ejemplo, devolverle conocimientos y resultados personales de salud podría ser un incentivo atractivo para que una persona comparta sus datos personales.

Finalmente, utilizando diseños intuitivos para cada personas usuaria: si se quieren personas que no se sientan “viejas” ante la tecnología, hágala amigable, libre de barreras en su adopción y su uso.

La tecnología que trabaja invisiblemente detrás de una interfaz fácil de dominar y que tiene una alta funcionalidad, puede ser atractiva para las personas mayores y las nuevas generaciones.

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