Tonacatepeque celebró el «Día de La Calabiuza»

Texto: Roberto Escobar y Wilmer Franco

Fotografía: Wilmer Franco

 

La noche lució su luna que estaba con su sonrisa al revés y por las calles del viejo pueblo la gente atestiguó un desfile que les congeló el espíritu y les atrapó en el tiempo.

Desde la misma historia de nuestros pueblos cruzaron el umbral de la muerte para comunicarse con los vivos, aquellas criaturas que tuvieron la oportunidad de compartir sus experiencias por tantos siglos escondidas.

En aquellas oscuras calles de Tonacatepeque retumbaban los tambores de guerra de nuestros antepasados guerreros, las carretas con sus ruidos de ultratumba recordaban los cuerpos de indígenas masacrados por exigir el derecho a sus tierras.

El sable y el arcabuz criminales fueron burlados, el gallardo indígena retornó del pasado para reírse de su verdugo y mostrar que el espíritu sigue activo guerreando en las enérgicas y nuevas generaciones.

Así se celebró anoche el Día de la Calabiuza, originalmente llamado Día del Ayote, una tradición que arrancó desde épocas remotas, de cuya existencia se conoce al menos a inicios del siglo pasado en Tonacatepeque, departamento de San Salvador; en la que se acostumbra pedir ayote, huisayotes sazones salcochados y cuchampeles o güichamperes en miel; en aquellas casas en cuyas puertas luzcan un farol.

El escalofriante desfile incluyó a la siguanaba, el cipitío, el padre sin cabeza, la carreta chillona, el justo juez de la noche, el cadejo, el diablo, el gritón de medianoche, la llorona, la descarnada, los angelitos, entre otros personajes de la mitología cuscatleca; representados por niñas, niños y jóvenes de este municipio y por visitantes de nuestro país; quienes los caracterizaron con originales y tétricos maquillajes y adornaron sus carretas con materiales autóctonos y manufacturados por ellos. El recorrido fue acompañado por instrumentos propios de nuestro país tales como el teponahuaste, pitos y tambores que marcaron los ritmos de los danzantes cuerpos sepulcrales.

La Calabiuza refiere al morro o jícara a la que, después de sacarle la pulpa, se le perforan agujeros para simbolizar la boca, la nariz y los ojos; y un agujero en la parte superior para introducir una candela encendida; la cual es portada por los niños y las niñas en su procesión para pedir ayotes, no sin antes cantar a todo pulmón el estribillo “Ángeles somos del cielo venimos, pedimos ayotes para nuestro camino, mino, mino”.

En los últimos años la alcaldía reparte el ayote en miel. Para este año se repartieron al menos 11 mil porciones, las cuales fueron insuficientes para los más de 7 mil visitantes locales, nacionales y extranjeros.

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  1. Solo cuando los pueblos logren identificar sus raíces escudriñando con objetividad la historia y su pasado, serán capaces de empoderarse de su identidad, defenderla y luchar por conquistar su futuro.

    Adelante, felicito a la municipalidad por crear espacios para quienes soñamos con ver un día un pueblo en defensa de sus ideales.

  2. Una de las razones que me motivan ir todos los años y disfrutar de esta actividad es el nivel de organización y participación de los jóvenes del municipio, niños y niñas de todas las edades, jóvenes y adultos involucrados de lleno para mostrar que Tonacatepeque, su municipio, es también un lugar hospitalario que va construyendo una identidad desde las bases de su propia comunidad.

    También felicito al Alcalde del municipio por el interés mostrado en potenciar la convivencia social a través de este tipo de actividades, libre de violencia, y que se encuentra proyectando al municipio a niveles nacionales e internacionales.

    Invitó a los demás municipios de El Salvador sin distinción política o partidaria para que busquen dentro de la historia escondida de sus pueblos, los elementos que les han unido y que les identifican, para crear entre sus habitantes una razón convergente que les llene de orgullo patriótico y que les motive a luchar por la integración de los pueblos y el resurgir cultural de nuestro querido El Salvador en el centro de una Latinoamérica unida.

    «La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino» Simón Bolívar.

  3. hahaha buenisimo fieston eh? y buenisima notaaa no sabia de esa cancion a pesar de haber escuchado ya hace tiempo de esta fiesta… jummm al rato me disfrazo de cipitooo pa la siguienteee hahaaha

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