Lo que crece en mi jardín se estrenará este domingo 26 de marzo, en la Gran Sala del Teatro Nacional, a partir de las 4:00 p.m. El público podrá entrar de forma gratuita.
Fotos: Periódico Equilibrium/Cortesía.
Dinora Alfaro es una mujer que ha luchado por convertirse en una dramaturga y para ello ha creado diversos textos de obras teatrales que quieren llevar el mensaje que se agita en su interior y que quiere compartir para hacer de este país, de esta sociedad salvadoreña un lugar bello transformando los jardines que la misma gente planta.
Este fin de semana Dinora y su compañía La Bocha Teatro estrenará “Lo que crece en mi jardín”, que es otro gran proyecto y el primer estreno de 2017.
“El trabajo de quienes producimos arte proviene de la vida, que te transforma y te dicta, lo que enfrentas a diario, los dolores que dan este país de contrastes, es hermoso ver el cielo azul contrastando con un árbol verde”, explica la actriz.
Pero cuando esos contrastes se demarcan tanto a nivel social, se transforma en un dolor porque hay gente que tiene tanto y hay alguien que no tiene nada.
Esta reflexión de Dinora Alfaro no es una casualidad; sencillamente se la enseñó una manifestación natural, tan común, que por común no se ve, no se valora, no se comprende.
“Lo construí una noche en mi terracita donde está mi jardín y allí esa noche vi el milagro de ver desenrollarse una veranera; me maravillé de lo que crece en mi jardín y recordé, cuando lo vi, el momento en que la compré y me maravillé absolutamente e hice toda una historia y me sentí orgullosa y feliz de lo que crecía en mi jardín”.
Así narra cómo nació el texto de la nueva obra que estrenará este domingo 26 de marzo.
Ese hecho natural y maravillo le dio muchas lecciones: hay que hacerse responsable de lo que uno tiene.
“A mí se me secaba todo lo que sembraba, nunca las regaba, no les quitaba la hierba mala, después de eso ahora estoy pendiente de lo que crece en mi jardín”, se congratula, mientras conversa sobre su estreno que se presentará en el Teatro Nacional.
Dinora trabaja con la juventud; con esta ha creado un programa denominado “Hola Todos”, con lo que ha abierto un espacio que da la posibilidad de abrirse para contar las historias sin límite de tiempo.
“Enfrentarte a tantas realidades de abusos, pobrezas extremas, de jóvenes a quienes se dejan en el vacío, en el abandono, es lo que está creciendo en la sociedad y de eso somos responsables todos”, dice mientras habla de lo que es capaz de enseñar el solo hecho de escuchar a la juventud.
“Entonces eso ya no me hace sentirme tan feliz con mi veranera, con lo que crece en el jardín, porque veo a la sociedad donde estos jóvenes tienen ganas de irse, meterse a una pandilla o no, acompañarse con alguien para huir de su casa, abandonar el país porque no les creen incluso en su misma familia. La otra parte de las cosas que crecen en mi jardín es eso”.
La metáfora
Una de las chicas de la Compañía de Teatro Injuve está trabajando ahora con La Bocha Teatro, de manera más profesional.
Mabel Rivas, hace el papel de veranera, uno de los dos personajes de esta historia. Dinora explica que la obra habla de diferentes tipos de jardín, “de lo que sembraste frente a tu casa, que es tu jardín, eres responsables de eso o cierras las ventana frente a lo que estás sembrando, si lo riegas todos los días o no”, cuestiona la dramaturga.
Los personajes se enfrentan a lo que crece en su interior, la metáfora del jardín se decanta por todos aquellos espacios donde se permite que crezcan cosas, “de lo que nosotros permitamos así nos sentimos y andamos en la vida”.

A veces se deja que crezcan dudas , conflictos, odios, rencores, que hacen que se tenga un jardín voraz; si el jardín se ve hacia fuera, hacia el vecindario ¿qué cosas crecen allí? Ante esta realidad ¿se cierran las ventanas o si ve mala hierba y se quiere cortar sin razón, sin preguntar, sin pedir explicaciones? Allí es donde la obra se eleva al nivel social.
Lo que crece en mi jardín refleja la realidad de dos jóvenes que se encuentran en dos clases sociales distintas y se presenta la infraestructura: una súper casa grande y una súper comunidad a la par que, ambas son metrópoli, ambas son el paisaje, ambas son el jardín, el patio, el traspatio.
“Otra cosa que crece es el ‘razor’, todas las casas están cada vez más encerradas.
“Mi metáfora de jardín es mi país, primero lo que crece dentro de mí, porque soy tierra donde crecen cosas y si no soy responsable nos pasa lo que a todos: cualquiera tiene la culpa menos yo. Que esté bien o que esté mal, depende de si somos capaces de cuidarlo”.
Así, Lo que crece en mi jardín, trasladará al público a ver lo que crece en la sociedad cada día; algunos opinan e intentan hacer algo; a otros, “les vale madre” y otros siembran más violencia, no solo a golpe, sino construyendo una sociedad más injusta, con menos oportunidades.
La corrupción evita que crezcan cosas lindas en el país, con los miles que se roban se hubiese construido un centro de formación especializada para deportes, para arte, Si esto último fuera posible, “nuestro talento no se iría del país y eso lo haría bello’, concluye la autora de Lo que crece en mi jardín.
