Entre enero y mayo llegarán ocho cruceros al país, como Serenissima (en dos ocasiones); Azamara Quest, Zaga Crystal Serenity y Peace Boat.
Fotos: Periódico Equilibrium.
La pareja de origen argentino era solo una de las centenares de ocupantes que el viernes llegaron al Puerto de Acajutla, vía Pacific Princess, el primer crucero de los ocho que llegarán al país en 2017, incluyendo otra ronda de este en mayo próximo.
Procedentes hasta de Japón, las personas que llegaron por escasas siete horas como turistas partieron la noche del mismo viernes con rumbo a Los Ángeles, California, no sin antes conocer el Volcán de Santa Ana, Cerro Verde, Apaneca, Nahuizalco y la Ruta Maya, en El Salvador.
“La verdad es que la simpatía, el cariño se ve desde que vos llegás, con vuestra recepción con esa música tan preciosa cómo se escuchaba, estábamos casi en el cielo, que es El Salvador”; Rodolfo Rosante se refería así a la música folklórica que sonaba a todo dar en el muelle frente al portentoso Pacific Princess, el más pequeño de la compañía Princess Cruises que, por ser pequeño tiene once pisos, la mayoría de los cuales es usado para darle todo el bienestar a su clientela.
Su esposa, Diana de Rosante, también tuvo expresiones extraordinarias para El Salvador: “y bueno, sabemos que hay muchas cosas lindas acá y las queremos conocer, estar con la gente, me gusta eso, porque son latinoamericanos como nosotros y es un lindo intercambio”.
Como esa pareja, muchas personas adultas mayores llegaron con las expectativas de conocer lo que el Ministerio de Turismo ha vendido en Europa, en las Américas y en Asia. Muy pocas eran las personas jóvenes que venía abordo, pero igualmente, llegaban con la ansiedad de partir pronto del muelle en los buses especiales que una touroperadora local les proporcionó.
Un paseo interior
Daniel Nakirimoto tiene un trabajo nada despreciable en el crucero. Su deber es hacer que las personas cruceristas se sientan bien, cómodas, alegres y relajadas.
Se encarga de llevarlos a todos los niveles del barco previstos para la diversión que incluye un teatro donde cada noche se presentan diversas obras, una biblioteca que es la más grande de todos los barcos de la compañía, una sala para navegar en internet, bar y restaurante, piscina, gimnasio y un lugar espectacular donde ver cada noche el cielo estrellado, además de un SPA y un casino, entre otras cosas.
Dice que raramente trabajan más de ocho horas las personas que son empleadas en el crucero, solo se trabaja hasta once horas en épocas especiales como el fin de año o la Navidad.
El Capitán del crucero, el italiano Domenico Lubrano, dijo que llegaron a El Salvador procedentes de San Juan del Sur, de Nicaragua, luego siguen sus ruta hasta darle la vuelta al mundo. “El barco nunca regresa” resume, para indicar que no hay un momento en que el Pacific Princess regrese a un puerto único a atracar para quedarse a la espera de nadie, siempre está en movimiento y siempre hay turistas abordo.
El Pacific Princess, regresará a El Salvador en mayo, dijo el Viceministro de Turismo, Roberto Viera, quien explicó además que además de estos dos viajes previstos de este crucero, se esperan seis más entre enero y abril.
Solo la llegada del Pacific Princess le ha generado al país un aproximado de $75,000 en divisas que van directamente a los bolsillos del empresariado micro y pequeño.





