De 2013 a 2016 ha logrado importantes reconoci-mientos que ahora lo llevan a formarse académica-mente a una universidad de Texas, Estados Unidos.
Fotos: Periódico Equilibrium.
Aquel niño hiperactivo de nueve años iba junto a otros tres amigos suyos; con su zurda prodigiosa lanzó una piedra contra los mangos y un hombre del que ni se imaginaba que estaba allí, desafiando la incertidumbre de la colonia Las Margaritas, lo observó.
Desde allí cambió la vida. Aquellos días en que su extrema inquietud le llevó a restregar su dedo untado de chile en los labios de uno de sus pequeños compañeros en la escuela de la localidad, han quedado solo en el recuerdo como testigos mudos de su “actitud tremenda” como lo reconoce su madre, Cecilia.
“Mire, usted no se imagina cómo cambió”, resume la mujer que lo crió sola a falta de un padre que buscó otro hogar y que no se ha acercado a Héctor Martínez, ahora de 18 años, para felicitarlo por su extraordinario cambio que lo tiene al borde de una de las escuelas más prestigiosas de Estados Unidos: la Clarendon College, en Texas.
Aquel hombre que lo observó era un cazatalentos de la Fundación Educando a un Salvadoreño (FESA), quien le propuso hacerse una prueba y al descubrir un gran tesoro en su brazo izquierdo, le propuso practicar el Béisbol.
Fueron tres años de preparación, “nada fácil” comenta Héctor, ante los medios que lo asedian con sus micrófonos, sus cámaras y sus grabadoras, porque está a punto de viajar a Estados Unidos el domingo y quiso, junto a FESA, mostrar su habilidad como jugador.
Ahora se apresta a estudiar su carrera en el área de Negocios. En tanto, su madre lo recuerda como el “niño tremendo que cambió radicalmente, gracias a Dios y a FESA; no tengo palabras para agradecerle, porque sin FESA no habría estado aquí”, dice esta mujer cincuentenaria.
Héctor se ve en las grandes ligas, un sueño que todo jugador de béisbol tienel, pero antes quiere ser un hombre de negocios, o quizás lleve las dos cosas a la par, para aprovechar el apoyo económico que FESA le dio durante cinco años para formarlo como bachiller integral, a lo que ha respondido con un promedio de 8.2, en sus estudios de Bachillerato General, en el Colegio Especializado en Atletas de Alta Competencia.
Es Pitcher y Aoutfeield, eso es su fuerte y es lo que lo llevó a interesarle a los cazatalentos y lo que le ha valido para ser el único que ha llegado a estas alturas de éxito en su familia, en lo cual ha sido su cómplice de primera su propia madre, quien lo ha acompañado en todo, contrario a su padre.
El anuncio del viaje de Héctor fue hecho en el campo de pelota Saturnino Bengoa, de San Salvador; allí mostró cómo lanza y cómo le pega a la pelota.
A su edad ya tiene varias importantes conquistas. Desde 2013 ganó la Triple Corona de picheo de la Liga Selectiva de El Salvador; en 2014 fue nombrado Novato del Año de la Liga de Prospectos de Futuras Estrellas; en 2015 fue Novato Destacado del Año, en la Liga Nacional de Béisbol y Subcampeón en el Torneo Latinoamericano de Béisbol, en Puerto Rico; y en 2016 fue subcampeón en el Torneo Latinoamericano de Béisbol, en Panamá.
Estos éxitos no son solo reconocidos por FESA y todas las personas que lo han visto formarse, sino también por aquellos otros tres jóvenes que ahora lo ven con respeto por ser un digno “representante del pasaje”, donde vive.
Sus amigos son jóvenes que también pueden encontrar futuro, pero que por diversas circunstancias se han quedado estancados.
“Aún no es tarde” les anima Héctor, cada vez que los encuentra en su propia comunidad.
