Comunicarse no es sólo hablar

Por Victoria Martínez L. (Revista Soy Mujer)

Hay personas que se llevan bien con todo el mundo, seguro que conoces a alguien así. ¿Te has fijado cómo lo hace? ¿Por qué le cae bien a todo el mundo?

¿Cómo son tus relaciones con las personas de tu entorno? ¿Te consideras buena amiga, vecina, hermana, compañera…? ¿Crees que puedes mejorar tus relaciones personales?

El secreto está en saber comunicarse.
Antes de empezar a hablar ya estamos comunicándonos. Con nuestra mirada, nuestros gestos, nuestra actitud. Hasta nuestra forma de vestirnos y movernos habla de nosotros.

Estarás pensando que es diferente la comunicación que tenemos con las personas con las que nos relacionamos normalmente que la que podamos tener con una persona un poco arisca o con la que tengamos algún conflicto.

Es verdad, pero en cualquier caso una buena disposición cambia el tono de cualquier comunicación.

Si empiezas con una sonrisa ya te estás presentando como una persona que invita al diálogo. Hablar en un tono suave y pausado añade atractivo a tu comunicación.

Muy importante, escucha

Todos necesitamos que nos escuchen cuando hablamos.

Una escucha atenta, amable, tranquila es muy efectiva, sobre todo, cuando la otra persona necesita decirnos algo personal.

Esta misma escucha es válida para la comunicación diaria, produce una buena sensación sentir que a la otra persona le importa y le interesa lo que le estamos diciendo.

Seguro que alguna vez te han escuchado de esta manera, ¿verdad que es agradable?

Cada uno tiene su visión de la vida

Para una buena comunicación ayuda mucho tener presente que nuestra opinión no es la única ni la más válida. Cada persona ha nacido en un lugar, familia y entorno diferentes. Sus experiencias y sus ideas son distintas.

No hace falta que te empeñes en convencer a nadie de lo que tu opinas o crees.

También es verdad…

También es verdad que siempre tenemos a alguien cerca que no nos facilita nada la buena comunicación.

El típico o típica pesada que sólo habla de sus cosas: estuve aquí, me compré esto, mañana me voy a tal sitio, mis hijos esto, mi marido lo otro… Y cuando te despides te llevas una telenovela a casa.

En ese caso las mentiras piadosas son estupendas. Seguro que has echado mano de ellas: “tengo hora para la peluquería”, “me esperan en casa”, “me cierra la tienda”, “espero una llamada”… También puedes enviarle este artículo, igual le hace efecto.

Puede ayudarte

  • Toma una actitud de escucha generosa frente a tu interlocutor.
  • Piensa que cada persona tiene sus opiniones y formas de ver la vida. No tienen que coincidir con las tuyas.
  • Mira a los ojos de la otra persona, crea confianza.
  • Utiliza un tono suave y tranquilo.
  • Deja hablar y procura no interrumpir.
  • No hables sólo de ti y de tus cosas, interésate por los demás.
  • Si te presentas a alguien haz un esfuerzo por quedarte con su nombre. Se sorprenderá gratamente si la próxima vez que lo veas lo recuerdas.
  • Si realmente no tienes tiempo o no te apetece hablar con alguien, discúlpate amablemente. Es incómodo tener una conversación forzada.

Ponte la sonrisa, mira a los ojos, escucha generosamente. Eres la persona con la que todos quieren hablar.

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