¿Para qué era?

Por que era

…¿Para qué era que queríamos crecer así de prisa, sin pausa, sin miramientos, abandonar el seguro arrullo de los brazos de la madre y conocer el mundo con nuestros torpes pasos?…

 

Por: MALE Capetillo Cabrera

… ¿Por qué teníamos tanta prisa de sacudirnos el mote de bebés y ser niños grandes y luego adultos? Miro mi credencial de mayor y me pregunto si no cometí un error al dejar de creer en el ratón de los dientes, Santa Claus y las ollas de oro al final del arcoiris…

¿En qué momento el traje se sentía alrededor de mi cuello como una soga de buque mercante? Paredes de un gris institucional pisos de un pretendido mármol falso y tantos charcos por los que se quedó pendiente saltar…

¿Para qué era que queríamos crecer con tanta prisa y dejar las cosas de niños tiradas en el armario? Dejamos, sin pensarlo bien, los disfraces y tesoros en aquella cajita de zapatos para no abrirlos nunca más, salvo en repentinos ataques de nostalgia…

No recuerdo que pretendía hacer del adulto que ahora soy y por ello anda la brújula fallando un poco mucho, quizás porque me ha dado por mirar a los niños columpiarse tratando de desafiar la gravedad… Batidos con helado a media tarde o jugando con una roca y un par de palitos…

… No recuerdo cuál era la prisa por crecer y «madurar» por ser gente de bien en el mundo…Tan fácil que es vivir el egoísmo en la infancia, todo es tuyo, todo es tu reino y no hay por que preocuparse de mañana…

…¿Qué necesidad había de crecer tan pronto? ¿No pudieron advertirme que nos lo tomáramos despacio? Hoy entiendo el valor de una siesta y de todas las tardes libres después de la escuela con el placer de no hacer nada o ponerse a colorear simplemente tratando de no salirse de la raya…

…¡Qué pena desconocer que mucho de lo que daba por sentado se iría! Me hubiese gustado saber como es la vida adulta, con subes y bajas económicos, con las resbaladillas emocionales, los columpios de las preocupaciones, los areneros movedizos de las responsabilidades…

… Me la habría llevado más lentamente en mi infancia apreciando las pequeñas cosas que pasaron desapercibidas, valorando la fortuna de la magia…

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