
Nuestro planeta, nuestra única casa está tan deteriorada, que no queda más que adaptarnos a los efectos desastrosos que cada año se presentan con las lluvias. Pero no solo debemos adaptarnos, sino adaptarnos bien, de la mejor manera posible.
De hecho el «slogan» del proyecto «Desarrollo de Capacidades para la Gestión de Riesgos a Desastres en América Central, conocido como BOSAI, reza: «Aprendiendo a convivir con el riesgo».
Para hacer posible esa convivencia, Japón asistió a El Salvador durante cinco años a fin de formar comunidades con mayor grado de resiliencia.
Así, durante ese tiempo, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) logró formar equipos de voluntarios, organizaciones escolares, comunales y municipales, las cuales, haciendo uso de herramientas especiales y de elementos de primeros auxilios están capacitadas para actuar en momentos de emergencias extremas.
El señor Tatsuo Suzuki, dijo que Japón ha abierto sus puertas para capacitar a becarios en materia de gestión de riesgo, lo que implica elaborar planes municipales y comunitarios, se elaboran mapas de riesgo y se establecen sistemas de alerta temprana, así como obras de prevención y mitigación, con participación de los habitantes.
Los becarios salvadoreños han tenido la oportunidad de visitar zonas volcánicas y costeras, para verificar planes de alerta de tsunamis en Japón.