La siguiente es una crónica de un ciudadano “de a pie”, que haciendo uso del sistema de transporte urbano de San Salvador vivió en carne propia el reciente boicot al transporte público de pasajeros que fue ordenado y ejecutado por grupos delictivos en El Salvador. Este escrito es parte de la formación académica en la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC).
Por: Víctor Guerra*/Foto: Periódico Equilibrium.
Si esto fuera algo más parecido a un cuento lo comenzaría como: “Había una vez un joven de 27 años, estudiante de la UTEC se levantaba todos los días a las cinco de la mañana”; pero no es así, no es un cuento y aparte la narración la tendré que hacer en primera persona, entonces diferimos un poco y comenzamos por algo no tan diferente, ya que despierto tipo cinco de la mañana y justo como una maña que tenemos los que vivimos en pleno siglo XXI agarro mi móvil y veo lo que ha pasado alrededor mío mientras dormía.
En Twitter: muertos, tráfico, etiquetas o hashtag, más muertos. Ningún mensaje en WhatsApp (que se extraña cuando te acostumbras a uno) y un país levantándose de un postmiedo después de los rumores de los paros de buses.
Al poner un pie fuera de la cama, me dedico a realizar el ritual de siempre: agua, baño, ducha, desayuno, cambiarse y encomendarse a un Dios que es lo único que nos queda. Pasando de mi colonia no falta uno que otros “buenos días” en la calle y el clásico “Yo la conocí en el taxi” u otro hit al estilo “microbusero”.
Soldados encapuchados, audífonos, revólver, flores, canastos, mas pistolas, mas uniformados, tanques de guerra y tráfico es lo que te encontrás de camino en una de las capitales mas violentas del mundo, donde te las tenés que ingeniar para andar un Smartphone y los par de dólares que te acompañan y aparte que no te los roben claro, donde te sentís seguro en medio del armamento pesado parecido al de Irak. Irónico, porque el salvadoreño se siente protegido por gente con armamento.
Cuando voy de camino pienso siempre en muchas cosas, en el trabajo por lo que tengo que innovar, pienso mucho en “esa persona” que no está, en el miedo que me daría encontrarme con una situación de peligro (por no decir pandilleros) y los estudios. Dentro de esa psicosis que el salvadoreño vive llego al trabajo, ya pensando en la manera de como regresaré a mi casa.
El artículo ha sido editado por Periódico Equilibrium, con autorización del autor. Puede leer el artículo original aquí. El autor, Víctor Guerra, es estudiante de la carrera Licenciatura en Comunicaciones.