Existen compromisos de países latinoamericanos, entre ellos El Salvador, de impulsar la Educación Integral en Sexualidad (EIS) para asegurar el goce de derechos de la juventud, niñez y adolescencia para asegurar su desarrollo.
Foto: Periódico Equilibrium.
La denominada Coalición Salvadoreña por la Educación Integral de la Sexualidad ha demandado del gobierno la creación de una ley que obligue al Estado a garantizar el derecho a este tipo de educación que incida en el desarrollo de la juventud.
Los representantes de la coalición dicen que el desarrollo de la sexualidad es parte de la formación de la personalidad y por tanto es necesario que, de acuerdo con la dinámica de cada edad, sea abordada de forma sistemática en los planes educativos.
Pero la responsabilidad no solo debe recaer en el gobierno, sino también en la familia y la sociedad, para que las acciones sean efectivas a fin de evitar o reducir los índices de embarazos en adolescentes, la mortalidad materna e infantil y las enfermedades o infecciones de transmisión sexual (ITS).
Las diversas organizaciones de la coalición, que incluyen asociaciones de personas trans advirtieron que científicamente se ha comprobado que la educación sexual que incluye la prevención de las ITS y del VIH, no aceleran la actividad sexual de la juventud, como se teme.
La Encuesta Nacional de Salud Familiar (Fesal 2008) ha determinado que en El Salvador la edad promedio en que se inicia la actividad sexual es 16.3 años.
Las entidades han dicho también que, desde 2008, El Salvador y otros países de América Latina se comprometieron en una Declaración Ministerial a «Prevenir con Educación» para asegurar el pleno goce de los derechos a la salud y otros relacionados para la juventud y niñez latinoamericanas.
Según dicha declaración, la meta era que este año se redujera en un 75 por ciento la brecha de escuelas que no han institucionalizado la Educación Integral en Sexualidad (EIS) y en un 50 por ciento la brecha de jóvenes que carecen de la cobertura de servicios de salud para atender adecuadamente sus necesidades de salud sexual y reproductiva.

