La semana del Desaparecido ha finalizado, pero no la lucha de madres y demás familiares de las víctimas del conflicto armado para quienes, en su calidad de desaparecidos o asesinados piden se haga justicia.
Fotos: Periódico Equilibrium.
La aguerra civil de El Salvador fue, como era de esperarse, inhumana. En uno de los parques más populares de San Salvador, el Cuscatlán, un muro habla de los cientos de desaparecidos y asesinados en ese oscuro acápite del país.
Su mirada estaba sobre la mesa. Ahí hablaba el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), David Morales, sobre esos acontecimientos de la época bélica. Pero el pensamiento de ella estaba distante; acaso, ubicado en aquellos caminos que por última vez vieron a José Arturo y a José Heriberto, en 1980 y 1991.
María Virginia dice que José Arturo fue capturado y desaparecido durante un operativo militar combinado en San Martín. Específicamente en el cantón La Palma, por el arenal de Tierra Virgen. Allí pasaba a las 12:30 p.m. de un día de 1980, para reunirse con su familia, luego de regresar de una capacitación guerrillera en el exterior, como miembro del Bloque Popular Revolucionario (BPR). Nunca más se lo ha visto.
El Flaco, como le decían, era hermano de José Heriberto, quien también murió en los últimos combates contra el Ejército. El Flaco murió justo cuando cumplía 19 años, la desaparición “fue su regalo de cumpleaños”, dice su madre.
Otro hermano de ellos fue capturado y torturado. No ere guerrillero, pero por ser hermano de dos combatientes de las fuerzas insurgentes, elementos de la Fuerza Armada lo sometieron a las torturas, según cuenta su madre. Aunque volvió “para contarlo”, este último joven sufrió de distorsiones mentales, se refugió en las drogas y, en 2002, murió víctima de la adicción, dice María Virginia.
El pasado 26 de mayo, María Virginia Vásquez estaba junto a otras madres y familiares, conmemorando la semana del desaparecido en la zona del Parque Cuscatlán, en San Salvador, donde se erigió un monumento a la Memoria Histórica, que contiene los nombres de las personas desaparecidas o asesinadas.
Aunque son miles los hombres y mujeres honrados en su memoria, faltan muchos más dicen los dirigentes de la Comisión de Trabajo en Derechos Humanos Pro Memoria Histórica de El Salvador, que año con año se reúnen allí con un solo objetivo: hacer justicia por sus muertos y sus desaparecidos.
En ese marco, el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, David Morales reiteró su compromiso de acompañamiento a todas las acciones encaminadas a preservar la memoria de las víctimas de este delito y a lograr que la verdad, justicia y reparación sean un compromiso real del Estado salvadoreño y sus instituciones.
Por ello, el Procurador reconoce positivamente la labor ininterrumpida que durante más de tres décadas han realizado y continúan realizando las organizaciones de derechos humanos, generando acciones que buscan que este tipo de delitos se investiguen, exista reparación para las víctimas y que casos tan repudiables no se vuelvan a cometer jamás.
