La transparencia no es un valor absoluto y se enfrenta, como todo, a la realidad para concebirla como un proceso de cambio, por eso se busca crear una sociedad y un estado “lo más transparentes posible”.
Fotos: Periódico Equilibrium.
No es lo mismo la sociedad de hace cien años que la de ahora, con todo y sus problemas, el mundo cada vez es mejor, más transparente, más sensible, más honesto. Así ilustra el Secretario de Participación Ciudadana, Transparencia y Anticorrupción, marco Rodríguez la categoría “transparencia”, misma que implica conceptualizarla como un “un proceso de cambio”.
Por eso mismo cuestiona a quienes tratan no solo de tomar el pelo de la sopa, sino derramar la sopa, tratando de echar al traste el esfuerzo por transparentar al Estado, a las instituciones y a su gobierno.
Rodríguez es un fiel defensor de la transparencia institucional. “El primer gobierno del cambio en términos de institucionalidad para la transparencia, fue el primero en la historia de El Salvador, en crear la Ley de Acceso a la Información Pública, la sancionó y la aprovechó, la impulsó con sus vacilaciones pero es una de las mejores leyes del mundo en su género y se está aplicando», sentencia.
El Salvador de los últimos cien años ha tenido en los gobiernos de izquierda a los primeros en hacer públicos más de 70 mil documentos de interés de la sociedad, más de 20 mil Curriculum Vitae y más de 30 mil viajes de los funcionarios.
Esto no solo no era posible antes, sino que hace seis años no se tenía información ni del Presidente ni de nadie y este gobierno ha expuesto el 99.9 por ciento de esa información.
El siguiente paso, dice Rodríguez, es transparentar otros procesos importantes como el empleo público, el Registro de la Propiedad, todo el sistema de permisos del transporte público y el proceso de permisos ambientales.
Pero el reto inmediato, después de crear una legislación tan importante única en su género en todo el mundo, como lo es la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP), es de salvaguardar ese cambio y evitar que haya retroceso.
Rodríguez dice que “hay que transparentar el empleo público, diciendo cuáles son las plazas creadas, quiénes participaron buscando el empleo y quiénes, finalmente, fueron seleccionados.
El funcionario agrega que este país tiene una deuda en todas las instituciones del Estado. Transparentándolas se procura que la gente sea mejor y la sociedad también; “donde se mueve plata y poder hay que transparentar”, resume.
Marco Rodríguez dice que en ese gobierno se está “ajustando el microscopio” para que se hagan transparente procesos más específicos que socialmente se piensa que no está funcionando como se debe.
En el proceso de transparentar los empleos públicos actualmente La Secretaría de Participación Ciudadana, Transparencia y anticorrupción coordina con Secretaría Técnica de la Presidencia para revisar las reglas y elaborar los reglamentos para dicho proceso se más público pero también más exigente.
Pero advierte que buscar un gobierno más transparente no solo depende de la publicación de información, sino de divulgar información de calidad.
“La calidad de la participación (ciudadana), depende de la calidad de información de la que se dispone; por ejemplo, no se puede tomar mejores decisiones sobre dónde se necesita el agua, si no se tiene información de cuantos lugares en el país no cuentan con agua”, ilustra Rodríguez.
Un caballito de batalla
El Secretario se queja de la falta de reconocimiento a los esfuerzos iniciados por el que se ha denominado el “gobierno del cambio”, porque antes que aceptar que ahora hay más información pública disponible, algunos medios de comunicación han cuestionado la falta de información sobre los viajes del presidente.
Políticamente se ha argumentado desde los partidos que siendo esos viajes financiados con fondos públicos, es necesario saber los detalles de los viajes, pero Rodríguez dice que, incluso, el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP) ya ha resuelto que por motivos de seguridad nacional, esos detalles deben permanecer reservados.
A estos se refiere el funcionario, cuando dice que se toma el pelo de la sopa como forma de descalificar los esfuerzos. Luego contrasta esta posición con el hecho que “los medios que tradicionalmente critican al gobierno han escrito informes sin moverse siquiera de la silla, buscando información en los sitios web de las instituciones.
“Yo considero que el gobierno es más transparente que la mayoría de medios de comunicación”, dice Rodríguez, y se pregunta si estos medios en aras de la ética periodística, serían capaces de critican a sus anunciantes o si de verdad carecen de agendas ocultas.
El gobierno no se ampara, sin embargo, en que el otro es peor sino que sostiene que el proceso de cambio en términos de ética es una construcción social y que primero implica al gobierno, pero que todos “tenemos que ir transparentándonos en la sociedad”.
Ahora el Presidente (Salvador) Sánchez Cerén cada vez que hace un viaje hace un informe público sobre los resultados del mismo, valoró el funcionario.
