
Japón viene de enfrentar terribles fenómenos; en los últimos años sufrió tres graves tragedias: un terremoto, un tsunami y un accidente en una de sus plantas nucleares. Pero Japón ha salido adelante.
Su preparación para enfrentar estas situaciones no solo alcanzan para superar sus propias tragedias, sino para ayudar a países como El Salvador, a enfrentar los fenómenos naturales que lo golpean.
El ministro de Obras Públicas, Gerson Martínez, dijo que El Salvador tiene una planta de 10 expertos japoneses en la Dirección de Adaptación al Cambio Climático y se está recogiendo las experiencias del país nipón. Esa ayuda es posible gracias a la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA)
Martínez señaló que junto con esos expertos, se han hecho inspecciones conjuntas en 450 lugares de alto riesgo, realizando estudios y proponiendo soluciones posibles.
En cerca de 250 lugares ya se solucionó un alto número de casos, pero “no se trata de obras de mitigación nada más, también se construye obra de protección definitiva y en laderas inestables y cárcavas hemos entregado 330 soluciones”, indica el ministro.
Hay algunos indicadores que llenan de satisfacción el funcionario; recuerda la tormenta que estuvo a punto de destruir Verapaz y Guadalupe. “Casi desaparecieron, en 2009, después vinieron Agatha, Alex, Mathew y la 12 E, pero nadie se acordó de Verapaz ni de Guadalupe, porque ahí se hizo lo que se tenía que hacer en obras de protección”, destacó.
Martínez reconoce que el país no está totalmente preparado pero advierte que “sí está mejor preparado que hace algunos años. Obras Públicas no está trabajando ni en ornato ni en elefantes blancos, sino en lo social profundo para proteger vidas, viviendas y poblaciones”, asegura.
Japón tiene un programa con el MOP, el Programa Tachi, para construir en El Salvador vivienda sismo-resistentes, construcciones resistentes a los terremotos y fenómenos tectónicos, además de dar capacitación sobre cómo adaptar infraestructura social y productiva a estos fenómenos para que no se conviertan en desastres.
La naturaleza no provoca el desastre sino la incompetencia y la falta de preparación de los Gobiernos y los Estados, sentenció Martínez. “Necesitamos gobiernos socialmente responsables, que hereden una cultura e infraestructura blindada frente al cambio climático” y eso es lo que se está haciendo en la actual administración, dice. Japón ha sido una ayuda clave.