La Cuaresma implica actitudes que incluyen ayuno y abstinencia, pero los sacramentos son necesarios para que los creyentes tengan un completo encuentro con Dios, adquiriendo así la gracia del perdón y la conversión.
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Los fieles católicos celebraron el miércoles el simbolismo de la ceniza que tiene un significado religioso que refleja la condición débil y caduca de los seres humanos; su situación pecadora; oración y súplica para que Jesucristo acuda en su ayuda; y resurrección.
Los judíos acostumbraban en la antigüedad llenarse con ceniza como signo de sacrificio o de conversión a Dios, como lo reseñan diversos textos del Antiguo Testamento, señala la Iglesia Católica.
Durante las misas celebradas el Miércoles de Ceniza, los sacerdotes reiteraron la necesidad de realizar ayunos en «lo secreto» para que la recompensa no venga de las demás personas, sino de Dios mismo.
«Debemos tener una actitud de querer mejorar» para ser mejores personas y cristianos, lo que significa volver a Dios. El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, son días de ayuno y abstinencia. Ésta última es obligatoria a partir de los 14 años y el ayuno, a partir de los 18.
La abstinencia significa no comer carne los días viernes y el ayuno en hacer una sola comida fuerte al día; esto para hacer un sacrificio y negarse algo durante la Cuaresma, lo que no significa que eso le liberará de pecados a los creyentes, explican los pastores de la iglesia.
