
El entorno económico mundial es desfavorable actualmente y, por ende, El Salvador sufre esas consecuencias, al igual que muchos de los países en vías de desarrollo en Latinoamérica.
Los efectos específicos en El Salvador, según la Fundación Salvadoreña para al Desarrollo Económico y Social (FUSADES), además, están acompañados de una serie de situaciones negativas que mantienen al país en una crisis preocupante.
El asocio para el crecimiento y reformas a las leyes como la de servicios internacionales y la de zonas francas, pero especialmente con la aprobación de la Ley de Asocios Público-Privados, se puede atraer la inversión extranjera, dijo el Director del Departamento de Estudios Económicos (DEC), DE fusades, Álvaro Trigueros, al dar a conocer el informe de coyuntura económica correspondiente al cuarto trimestre de 2011.
Pero además, el profesional dijo que es urgente combatir la delincuencia, además de consolidar el compromiso por la democracia, como lo señaló a principios de la semana, la empresa privada, a través de la Décima Segunda edición de ENADE.
Por hoy, FUSADES muestra preocupación debido a que en la parte fiscal, El Salvador se encuentra con las finanzas públicas más deterioradas, la deuda pública creció por cuarto año consecutivo hasta llegar al 53.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual es preocupante en este entorno de débil crecimiento económico que se percibe.
Preocupa también la forma en que se financia la deuda, porque de los más de 900 millones de dólares que hubo de déficit en 2011, 378 millones se financiaron con la emisión de letes, lo que equivale a ocupar la tarjeta de crédito para comprar la comida del día a día, ejemplificó el representante del Departamento de Estudios Económicos (DEC) de FUSDES.
En otro punto que refleja el deterioro económico, FUSADES señala que “no se cumplieron las metas del ajuste que hay que hacer con el acuerdo de Stand by entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional.”
No se cumplieron esas metas porque, a pesar de que la recaudación tributaria sí fue muy positiva, no se ha podido recudir el gasto público, sobre todo por mantener subsidios generalizados que no han permitido alcanza un ahorro sustancial.
Según Trigueros, hace ocho años se gastaban cerca de 20 millones en dólares en subsidio al gas y el año pasado se cerró con gastos de aproximadamente 140 millones; además, se incrementó el subsidio al transporte público y se redujo el financiamiento por haberse suspendido el pago del FEFE en cierto tiempo, a ellos se suma el aumento en el subsidio eléctrico, en los salarios del sector público y una aumento de las pensiones mínimas pese a que, según la Fundación, no había financiamiento para todo ello.
Triguerso cerró señalando que “debemos tener conciencia que la situación de las finanzas públicas no pueden seguir así, que de parte de la sociedad civil ya se están pagando los impuestos y que, ya es hora que la Asamblea Legislativa y el Gobierno tomen medidas para ajustar el gasto público.”
