
La Oficina en Washington para Asuntos de Latino America (WOLA, en inglés) elaboró en junio un informe en el que detalla lo que está en juego para los que toman la decisión, y que están bajo la presión de «hacer algo», sobre el actual aumento de los migrantes en la frontera entre Estados Unidos y México.
Texto y foto: WOLA.
Contrario a lo que alegan algunos en Washington, este aumento no se debe a un debilitamiento de la seguridad en la frontera de Estados Unidos. (De hecho, el número de personal de seguridad en la frontera entre Estados Unidos y México se ha duplicado en los últimos ocho años.)
WOLA ha encontrado que las autoridades mexicanas, así como los albergues de migrantes, han visto un fuerte aumento de la migración centroamericana, la cual incluye el ingreso de familias y niños no acompañados, los mismos que las autoridades en el sur de Texas y a lo largo de la frontera entre los Estados Unidos y México ahora están tratando de administrar.
«Todos los días, cientos, si no miles, de migrantes huyen de la pobreza y la violencia en Centroamérica», afirma Maureen Meyer, Coordinadora Principal del Programa de México y Derechos de Migrantes en WOLA. “A medida que los EE.UU. trata de abordar esta crisis, también tenemos que mirar hacia el sur, y examinar los esfuerzos de seguridad de México a lo largo de su frontera con Guatemala y los múltiples riesgos que enfrentan estos migrantes en su viaje a través de este país.”
El informe documenta una acumulación modesta, pero acelerada, de las fuerzas de seguridad y de la infraestructura financiadas por los Estados Unidos a ambos lados de la frontera entre México y Guatemala.
En una serie de recomendaciones, los autores del documento Adam Isacson, Maureen Meyer y Gabriela Morales hacen un llamado a tomar un enfoque que puede ayudar a aliviar la crisis humanitaria que enfrentan los migrantes centroamericanos en tránsito, sin tener que asumir los riesgos de un gran despliegue de fuerzas militares, policíacas, de inteligencia y migratorias que no están entrenadas, coordinadas u obligadas a rendir cuentas.
«No vimos una falta de seguridad fronteriza en la frontera sur de México. La zona está llena de militares, policía, agentes de migración e instalaciones de aduanas», concluye Adam Isacson, Coordinador Principal del Programa de Seguridad Regional en WOLA. “El problema no está la cantidad de ‘botas’ sobre el terreno. Es que los agentes que están en el terreno carecen de capacitación, coordinación y rendición de cuentas. Simplemente añadir más de ellos, o darles más tecnología, podría empeorar la situación».
Lea el informe completo, en inglés, aquí.
