El título de esta publicación no es una afirmación, más bien un reclamo que hacen las trabajadoras del sexo de Latinoamérica y el Caribe, quienes se tomaron la OEA para mostrarse como son: humanas y con derechos.
Foto: Francisco Campos.
RedTraSex, probablemente no suene en la mente de muchos, pero al hacerse presente en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Asunción Paraguay, llamaron la atención sobre su realidad.
“Nos encontramos reunidas, una vez más, para exigir la regulación de nuestro trabajo”, dijeron las trabajadoras del sexo, quien siguen creyendo que la inclusión social no alcanza para ellas.
“En esta ocasión, estamos participando de la Asamblea de la OEA para hacer oír nuestra voz y para ser incluidas por todos los Estados y así gozar de los derechos que hoy nos son negados”, reclaman.
No se dan por vencidas y siguen luchando por poder decidir sobre su sexualidad y sus cuerpos.
Desde el 29 de mayo al 2 de junio, en los días previos a la cuadragésima cuarta Asamblea de la OEA, las trabajadoras del sexo participaron de la reunión ampliada de la campaña por una convención de los Derechos sexuales y Derechos Reproductivos donde una vez más plantearon su perspectiva y compartieron la necesidad de visibilizar las causas que respaldan su reclamo.
“¡Que nuestro trabajo sea considerado un derecho a ejercer nuestra sexualidad libremente!”, dicen, al tiempo que anunciaron la elaboración de un documento que contiene su pedido y, entre otros puntos, exige el «reconocimiento al trabajo sexual como libre ejercicio laboral sin intermediaciones ni proxenetismo, sin estigma hacia las mujeres que deciden libremente trabajar, garantizando un marco social y legal que permita terminar con la discriminación y la violencia que provoca la ilegalidad a la que son expuestas».