A sus espaldas cientos de personas marchaban en ocasión del Día del Trabajo. José Roque, un anciano discapacitado ignoraba el motivo, su meta era llegar a su humilde vivienda en la colonia Zacamil de Mejicanos. Le esperaban, según sus cálculos, dos horas de viaje. Los gritos de reivindicación y de protesta, lo tenían sin cuidado mientras se alimentaba en condiciones poco humanas.











