Cambio Climático demanda transformación cultural

En el marco del foro taller “Gestión del riesgo, reducción de vulnerabilidad y adaptación al cambio climático en la reconstrucción y desarrollo de la Zona Costero-Marina de El Salvador”, organizado por el Grupo Diálogo Rural (GDR) El Salvador, el doctor inglés Ian Tod, especialista en áreas de inundación, ha socializado el informe ‘Gestión de inundaciones y adaptación al cambio climático’, en relación al impacto de la Depresión Tropical E12 en el Bajo Lempa, Usulután,  y ha sugerido trabajar en una transformación cultural en la nación, que responda integralmente al fenómeno del cambio climático.
En la ocasión, se presentaron las propuestas “Estrategia Nacional de Cambio Climático y Programa Nacional de Restauración de Ecosistemas y Paisajes Rurales”, a cargo del ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Herman Rosa; “Implicaciones productivas y seguridad alimentaria en la zona costero-marina”, a cargo del Viceministro de Agricultura y Ganadería, Hugo Flores; y “Estrategia de Desarrollo de la Zona Costero-Marina”, a cargo de Roberto Turcios, de la Secretaría Técnica de la Presidencia.

Tod ha dicho a los asistentes al encuentro que los muros de contención y drenajes en la zona afectada no fueron diseñados para responder a inundaciones de grandes magnitudes o que ya han terminado su vida útil. Además, indicó que no hubo un plan de contingencia para responder al fenómeno. Aunado a eso, el experto ha advertido que luego de las inundaciones, las comunidades tardan dos o tres años para recuperarse.

La zona del Bajo Lempa es reconocida por su condición vulnerable económica, social y ambiental, pero también por el nivel de organización de las comunidades. Según información oficial este territorio por décadas ha sido azotado por los desastres ocasionados por inundaciones.

“El desarrollo se retrasa y el impacto en todas las áreas es de gran magnitud. Se ocasionan desplazamientos de población, epidemias, la calidad del agua disminuye y las más vulnerables a ello son las mujeres. En el tema de infraestructura, las futuras construcciones deben ser pensadas para responder a ese fenómeno climatológico”, explicó el investigador.

La Depresión Tropical 12E fue la tormenta más severa que jamás impactó en El Salvador. El promedio de lluvias fue de 762 mm y la duración de las lluvias durante 10 días fue algo sin precedentes. Aproximadamente 10% de las tierras del territorio nacional fueron inundadas y 500 mil personas fueron desplazadas. Se calcula, además, que los daños y pérdidas al país son cercanas a los US$ 840 millones, según el informe que Tod presentó al GDR. Por su parte, el ministerio de Agricultura y Ganadería de El Salvador, cifró los daños y pérdidas ocasionados por la Depresión Tropical 12E en la zona costero-marina en US$  180  millones,  de  los  cuales  US$  174  millones  corresponden  al  sector  agrícola,  básicamente  por  los impactos en los activos y en la producción.

“No existen soluciones fáciles al cambio climático. Lo mejor son las soluciones con enfoque integral y eso pasa por un cambio cultural, donde se definen roles, se involucran equipos multidisciplinarios, comunidades, gobiernos locales y centrales. Las acciones de desarrollo deben ser pensadas con enfoque de cambio climático”, reiteró Ian Tod, quien ha trabajado en el Bajo Lempa por varias semanas. “Las soluciones, deben tomar más tiempo y deben priorizar los medios de vida a nivel individual y comunitario, adaptar capacidades físicas y espaciales”, agregó

El informe ‘Gestión de inundaciones y adaptación al cambio climático’ explica además, que la situación generada por el cambio climático requiere de ajustes para aprender a vivir con una nueva realidad marcada por los cambios constantes y el aumento de los riesgos.

Lo anterior, porque las inundaciones generan una serie de impactos, entre los que se encuentran: a) pérdida de vidas y desplazamiento de poblaciones; b) aumento de problemas de salud y saneamiento; c) destrucción de infraestructura y daños a las cosechas; d) pérdida de biodiversidad y destrucción de ecosistemas; y e) alteración del funcionamiento de las economías y los medios de vida locales. Esto último es particularmente crítico en aquellas poblaciones donde los medios de vida están basados en un ambiente seco y se ven expuestas a recibir cantidades de agua significativas, como el caso del Bajo Lempa.

El documento también explica que frente al fenómeno de las inundaciones, las medidas de adaptación pueden ser de dos tipos: 1) estructurales, entre las que se encuentran la construcción de  bordas de contención para controlar las cantidades de  agua  que  fluyen,  la  habilitación  de  sistemas  de  drenaje  y  la  elevación  de  comunidades  (viviendas, terrenos) hasta niveles superiores al de las zonas inundables; y 2) no estructurales, enfocados básicamente en  aumentar  la  resiliencia  de  los  medios  de  vida,  por  ejemplo,  a  través  de  nuevas  prácticas  y  políticas públicas como los programas de seguro y compensaciones ante desastres.

La reubicación de comunidades es una medida estructural, aunque no está exenta de costos económicos, sociales y políticos, por lo que  es  necesario  analizar  muy  bien  su  viabilidad  según  el  caso.  Dentro  de  este  contexto,  una  serie  de temas transversales emergen como factores clave: a) institucionalidad, con el involucramiento de diferentes actores, tanto públicos como privados y comunitarios, y la necesidad de intervenciones coordinadas;  b) financiamiento, especialmente cuando los recursos son limitados; c) género, por el impacto particular de estos fenómenos en las mujeres y en el funcionamiento de los hogares; y d) tiempo de respuesta, pues existe la necesidad de identificar acciones inmediatas, así como de mediano y largo plazo.

Tras la presentación  de este informe en el foro-taller organizado por el GDR El Salvador, Roberto Turcios, de la Secretaria Técnica de la Presidencia manifestó que el año 2012 representa una oportunidad de adaptación al cambio climático de la población, en particular de la zona costera, y esta exhortación de cambio cultural la ha calificado como “el desafío del Bicentenario y legado de este gobierno para las comunidades”.

“En 2012 habrán acciones que tratarán de evitar tragedias similares a las que hemos vivido este año. El país asume el cambio climático para integrarlo en su visión de desarrollo y cotidianeidad”, comprometió Turcios.

Al culminar la actividad, la autoridad salvadoreña encomió la labor del Grupo Diálogo Rural por proponer  investigaciones alternativas de cambio climático, como las propuestas por Ian Tod, y dijo asumirlas como gobierno, no  sólo en su planteamiento conceptual, sino también como un desafío para impulsar medidas que estén acordes a esas sugerencias integrales.

Al foro-taller del GDR El Salvador (del proyecto Conocimiento y Cambio en Pobreza Rural y Desarrollo de Rimisp) asistieron también representantes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – El Salvador, Fundación CORDES y Fundación PRISMA, entre otros.

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