La vida se niega a desaparecer

 

Estas imágenes son comunes en cualquier parte de las diversas ciudades. Este árbol fue destruido en una calle inmediata a la Escuela Miguel Pinto, en San Salvador
Estas imágenes son comunes en cualquier parte de las diversas ciudades. El árbol fue destruido en una calle inmediata a la Escuela Miguel Pinto, en San Salvador. Una parásita crece entre sus restos.

Por razones que no muchos ciudadanos entienden, los árboles, arbustos y plantas son eliminados de las ciudades por los habitantes de diversas colonias o por empresas y hasta por personal de las alcaldías municipales, contribuyendo con ello al deterioro del medio ambiente que de por sí ya está sumamente dañado.

Muchos alegan perjuicios en sus casas o en los cables del tendido eléctrico o de telefonía, daños en sus muros o aceras y llegan hasta el colmo de justificar que son escondites de delincuentes.

Otros, alegan estorbo para practicar deportes en parques donde existen canchas de basquetbol o fútbol.

Pero la vida vegetal no tan fácilmente es vencida, aunque al final sucumbe ante la mano “racional” de los humanos que sin mayor esfuerzo toma una herramienta para acabar en unos cuantos minutos con la vida cuyo desarrollo tomó varios años.

El perjuicio para especies animales es incalculable, pero no a muchos de los ciudadanos parece importarle, tampoco se conocen muchas reacciones de instituciones como Medio Ambiente, Opamss o alcaldías.

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