Las cerca de dos mil víctimas que dejara el terremoto de 7.5 grados en la escala de Richter, el 10 de octubre de 1986,
encendieron de alguna manera las alarmas para que el retraso tecnológico de El salvador fuera superado en bien de la población.
Desde entonces, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) ha logrado importantes avances en reducir los tiempos para trasladar la información sobre los sismos.
Pero el mayor avance en esa materia se ha dado desde 2010 a la fecha, con la ampliación de la red sísmica nacional de 40 a 80 estaciones. Y a este momento, la red de monitoreo de amenazas naturales del MARN es una de las más completa de Latinoamérica. Trabaja las 24 horas de los 365 días del año.
Como parte de los avances, el Salvador pretende instalar 13 estaciones más, lo cual se suma al estudio de amplificaciones de las ondas sísmicas por efecto local del suelo, complementada con el uso efectivo de las redes sociales como lo hace el MARN a través de la cuenta @MARN_Oficial_SV en Twitter.
De lo artesanal a lo digital
Para cuando ocurrió el terremoto de 1986, el Centro de Investigaciones Geotécnicas, dependencia del Ministerio de Obras Públicas (MOP) utilizaba un acelerógrafo que funcionaba con registro de película y había que revelarlo, como las fotografías antiguas.
Los técnicos tenían que desplazarse hasta las estaciones acelerográficas para extraer la información. La tecnología era muy limitada; para entonces solo se contaba con 12 estaciones sismográficas y nueve acelerográficas.
Si ocurría un sismo, por la noche, había que esperar hasta el día siguiente para conocer los datos y si temblaba en fin de semana, había que esperar hasta el lunes, recuerdan los técnicos.
Por el contrario, ahora que el control de estos eventos está en manos del MARN, todo se maneja de forma digital, destaca Rodolfo Torres, uno de los técnicos. En la mayoría de los casos se traslada la información vía internet, utilizando las 80 estaciones.
El MARN le ha apostado al monitoreo para la prevención de riesgos. A través de su Centro de Monitoreo Integrado de Amenazas vigila y anticipa lluvias, vientos, temperaturas, inundaciones, deslizamientos y tsunamis; reporta las condiciones del océano (nivel del mar, oleaje y corrientes), vigila los volcanes y monitorea la sismicidad en todo el país e incluso de los países vecinos.

