
Foto. Cortesía CDS/ Ricardo Chicas Segura.
Cuando varios relojes de pared eléctricos se detuvieron a las 11:50 de aquel 10 de octubre de 1986, quedó marcado para la posteridad uno de los
más sufridos momentos que vivió la población capitalina.
Ese día, un terremoto de 7.5 grados en la escala de Richter, hizo temblar los vetustos edificios. El Rubén Darío y el hotel San Salvador, fueron dos de los más significativos. De ellos, ya no quedan más que las antiguas fotografías.
Más de mil personas quedaron atrapadas entre los escombras. Fallecieron al filo del mediodía.
Recordando aquel momento, para honrar la memoria de las víctimas, la Asociación Comandos de Salvamento colocó una ofrenda floral en la zona donde anteriormente se elevaba el edificio Rubén Darío.
Así, esta organización de socorro humanitario, conmemoró el Vigésimo Séptimo aniversario del fatídico momento.
Previamente, los socorristas realizaron un simulacro de terremoto y evacuación.