ESET aconseja no restringir por completo los videojuegos, sino ayudar a los menores a desarrollar hábitos seguros, confianza y a identificar e integrarse en comunidades de videojuegos positivas.
Foto: ESET.
Centroamérica. Los videojuegos modernos no son solo juegos. Son redes sociales, chats grupales y aventuras compartidas, todo en uno.
Los niños pasan su tiempo libre construyendo ciudades en Minecraft, compitiendo con amigos o formando equipo con jugadores de eSports que nunca han conocido en persona.
Sin embargo, ESET junto a su iniciativa Digipadres, advierte que las mismas características que hacen que los videojuegos sean sociales y emocionantes también pueden exponer a los jugadores al ciberacoso, el hostigamiento y la manipulación.
Comprender qué sucede dentro de un juego -y cómo reaccionar- ayuda a los adultos a crear un espacio más seguro para los niños.
En este contexto, ESET comparte cuatro señales de alerta a las que los padres, madres y tutores deben prestar atención:
Insultos constantes disfrazados de “cultura de los videojuegos”: Las bromas y el intercambio de insultos son comunes en los juegos en línea. Pero cuando a un niño lo llaman repetidamente «novato», «inútil» o lo culpan de cada derrota, ya no se trata solo de simples burlas. Según los expertos en comportamiento de riesgo en línea, el acoso en los juegos a menudo refleja el ciberacoso tradicional, que incluye humillaciones repetidas, apodos ofensivos y ataques verbales dirigidos. Con el tiempo, esto puede dañar la confianza del niño y generarle ansiedad al jugar.
Cambios de humor después de jugar: Mirar lo que sucede después. El juego termina. ¿El niño parece tenso, enojado, inusualmente callado o molesto? ¿Pierde repentinamente el interés en un juego que antes disfrutaba? Los cambios emocionales suelen ser la primera señal visible de que algo no va bien durante el juego. No ignorar las señales de alerta y preguntarle al niño si todo está bien.
Solicitudes para trasladar la conversación a otro lugar: Una táctica común de los ciberacosadores es pedirle al niño que continúe chateando en Discord, WhatsApp u otra plataforma. Debido a que cuando las conversaciones se dispersan en múltiples plataformas, a los tutores les resulta más difícil supervisarlas, las herramientas de moderación y denuncia pueden no ser efectivas, y la interacción puede pasar rápidamente de temas relacionados con el juego a temas personales. En casos más graves, esto puede ser el primer paso hacia la manipulación, el acoso o incluso el abuso sexual infantil.
Secreto y evasión: Si un niño esconde repentinamente la pantalla cuando se ingresa a la habitación, juega solo con los auriculares puestos, se niega a hablar del juego o se pone a la defensiva cuando se le pregunta sobre videojuegos, es posible que esté experimentando interacciones negativas y que no sepa cómo manejarlas. El factor de protección más importante en este caso es construir una relación en la que se sienta seguro para decir: “Algo ha pasado en el partido. Necesito tu ayuda.”
Para conocer más sobre el cuidado de los niños en Internet, puede visitar Digipadres, una iniciativa impulsada por SaferKidsOnline de ESET, que busca acompañar a madres, padres y docentes con el fin de generar conciencia acerca de riesgos y amenazas en el mundo digital.
Se brindan materiales para el proceso de aprendizaje, diálogo y supervisión con el objetivo de facilitar los conocimientos necesarios para ayudar a lo más pequeños en el uso de las nuevas tecnologías. Para más información sobre los peligros que enfrentan los niños en línea, visite: https://digipadres.com/
