El orden empieza cuando se sabe exactamente lo que se tiene, dónde y cómo

El Salvador está en los ojos del mundo y, en buena hora, según cifras oficiales, la proyección anual de llegadas para 2026 es de 4.2 millones de turistas, impulsada por la seguridad y eventos de alto nivel.

Por: Susana Barrera.

San Salvador. Quien conoce y valora lo que tiene, domina su realidad. Y esto aplica plenamente al turismo en todas sus modalidades. Saber lo que tenemos debe ser nuestro primer destino.

El Salvador está en los ojos del mundo y, en buena hora, según cifras oficiales, la proyección anual de llegadas para 2026 es de 4.2 millones de turistas, impulsada por la seguridad y eventos de alto nivel. Sin duda, el turismo se posiciona como un motor de desarrollo. Sin embargo, detrás de esta tendencia creciente, es imprescindible hablar de algo fundamental: los inventarios turísticos.

Esos reportes de recursos que dan cuenta de lo que se tiene, dónde y cómo se tiene. Y es que el turismo sin inventario tarde o temprano se vuelven oportunidades perdidas.

Hace casi cuatro décadas, el Centro Interamericano de Capacitación Turística de la Organización de Estados Americanos (CICATUR-OEA) desarrolló una metodología para la elaboración de inventarios turísticos. Esta herramienta permite organizar, facilitar la planificación y valorizar el patrimonio cultural y natural de los territorios.

La metodología CICATUR-OEA establece lineamientos claros para clasificar el patrimonio turístico en cinco categorías, y además define métricas que permiten evaluar y jerarquizar los sitios de interés:

Sitios naturales: playas, montañas, cascadas, lagos y lagunas, entre otros; museos y manifestaciones culturales: restos arqueológicos, lugares históricos y arte; folklore: artesanías, gastronomía, música y danza; realizaciones técnicas o artísticas: obras de ingeniería moderna o proyectos científicos; y acontecimientos programados: festivales, ferias y eventos deportivos.

Como conocedora del turismo nacional, doy fe de que cuando esta metodología se aplica desde adentro, con participación local, las comunidades anfitrionas se empoderan de su patrimonio, reconocen su valor, fortalecen su identidad y lo cuidan.

En ese contexto, junto a Manuel Candray, experto en Proyectos y Dirección Estratégica, hemos unido esfuerzos para crear una plataforma basada en la metodología CICATUR-OEA. Esta herramienta permitirá no solo ordenar el patrimonio turístico, sino también digitalizarlo, monitorear el estado de los recursos y facilitar la toma de decisiones.

Me entusiasma profundamente este proyecto, porque representa un aporte concreto para todas aquellas comunidades y alcaldías que apuestan por el turismo como camino para la vida… y para poner en orden su casa.

Definitivamente, no hay turismo sin inventario. Cuando sabemos lo que tenemos y

comprendemos el estado de nuestro patrimonio, es entonces cuando, como comunidades anfitrionas, somos capaces de planificar, gestionar y promocionar nuestros recursos turísticos sostenible y conscientemente.

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