La tokenización ya financia restaurantes, turismo y tecnología en el país, mientras Bitfinex Securities refuerza la posición salvadoreña como puerta de entrada a la nueva generación de mercados de capitales en América Latina.
Foto: Periódico Equilibrium.
San Salvador. El Salvador está consolidando una nueva etapa en su evolución financiera: pasar de pionero en Bitcoin a referente regional en mercados de capitales tokenizados.
Con una regulación especializada, menores costos y procesos más ágiles, el país se ha convertido en uno de los destinos más atractivos de Latinoamérica para la emisión de activos digitales.
Esto permitió que empresas como Bitfinex, la plataforma de intercambio de criptomonedas más antigua del mundo, y Bitfinex Securities, su brazo regulado especializado en la emisión y comercialización de activos digitales tokenizados, establecieran operaciones en El Salvador y se convirtieran en el epicentro de avances que impactan positivamente en la región.
Según el Informe de Inclusión de Mercado de América Latina, un estudio pionero desarrollado por Bitfinex Securities, países como El Salvador se han convertido en referentes para promover la inclusión financiera en la región y desarrollar todo su potencial en el ámbito de los activos digitales.
Revela que la ventaja competitiva del país sobre el resto de América Latina radica en la velocidad. Mientras otros mercados siguen atrapados en la burocracia y los altos costes, la Ley de Emisión de Activos Digitales (LEAD) permite procesos claros y aprobaciones en un plazo de 20 días laborables, señalando previsibilidad para emisores e inversores.
McKinsey predice que los valores tokenizados ofrecen un mercado potencial de 3.8 billones de dólares para 2030 en el escenario más optimista, y de 1,9 billones de dólares en el escenario base.
Jesse Knutson, jefe de Operaciones de Bitfinex Securities, comentó: “La tokenización representa la primera oportunidad genuina en generaciones para replantear las finanzas, eliminando las barreras que históricamente han dificultado el acceso al capital para empresas e individuos, especialmente en economías emergentes. Al reducir significativamente los costes de emisión y los tiempos de cotización, y al permitir una mayor accesibilidad y flexibilidad, la tokenización no solo impulsa la eficiencia operativa, sino que también fomenta una conexión más directa entre emisores e inversores”.
El informe también revela que, actualmente, el marco legal para las criptomonedas en El Salvador permite a las empresas tokenizar diversos activos, incluyendo fondos, deuda, patrimonio y bienes raíces. Este sistema también facilita la captación de capital, permitiendo a las empresas emitir tokens para financiar proyectos e inversiones, generando así retornos para los inversores.
Y esta realidad ha trascendido a la economía del país, pues la historia ya no se limita al universo cripto. Hoy en día, la tokenización financia sectores de la economía real, desde la expansión gastronómica hasta proyectos turísticos, cadenas de valor y tecnología, con efectos directos en el empleo, el consumo, los proveedores y la recaudación de impuestos.
“El Salvador no está esperando para alcanzar a los grandes centros financieros; está construyendo su propia ruta para liderar la próxima generación de mercados de capitales en la región y las empresas e inversores locales de todos los segmentos tienen una oportunidad única de comprender y capitalizar el potencial revolucionario de Bitcoin y las criptomonedas”, aseguró Fabián Delgado, responsable de Desarrollo de Negocio para Latinoamérica en Bitfinex , durante su reciente visita al país.
El ejemplo más reciente de nuevos sectores que atraen empleos es Cadejo Brewing Company, que lanzó una emisión de deuda tokenizada de hasta 2 millones de dólares estadounidenses para expandir operaciones y abrir nuevos restaurantes. La operación permitía la participación desde 100 dólares estadounidenses, acercando al ciudadano común a instrumentos previamente reservados para grandes fincas.
Bitfinex Securities apuesta por todas esas condiciones especiales del país para que los emisores internacionales utilicen a El Salvador como base de entrada en la región.
