Para Guatemala y el resto de Centroamérica, la sede en San Salvador en 2028 representa una oportunidad para fortalecer alianzas regionales y posicionar prioridades comunes en la agenda latinoamericana.
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San Salvador. La elección de El Salvador como país anfitrión de la 40ª Conferencia Regional para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en 2028, marca un hito para Centroamérica.
El gobierno del presidente Nayib Bukele ha mostrado un interés en la reactivación efectiva de la agricultura en el país y, en ese marco, el Plan Maestro de Rescate Agropecuario para el quinquenio 2020-2025 procuró el desarrollo de municipios agrícolas.
La Conferencia Regional de la FAO es el mecanismo donde los Estados miembros establecen lineamientos que orientan políticas públicas, programas de cooperación y financiamiento técnico. Para Centroamérica, este espacio resulta crucial debido a los desafíos compartidos en productividad agrícola, vulnerabilidad climática y pobreza rural.
La designación de El Salvador, anunciada durante un encuentro regional en Brasil, consolida el compromiso del país con un multilateralismo técnico basado en resultados.
La agenda prevista para 2028 abordará producción eficiente e inclusiva, reducción del hambre, sostenibilidad ambiental y resiliencia territorial. Estos temas tienen impacto directo en el Triángulo Norte centroamericano, donde la estabilidad rural es un factor determinante para el desarrollo social y económico, explicaron los expertos.
Para Guatemala y el resto de Centroamérica, la sede en San Salvador en 2028 representa una oportunidad para fortalecer alianzas regionales y posicionar prioridades comunes en la agenda latinoamericana.
En este proceso, el viceministro y encargado del despacho del Ministerio de Agricultura y Ganadería salvadoreño, Óscar Domínguez, emerge como uno de los principales referentes técnicos en la construcción de la agenda regional, valoraron fuentes locales.
De cara a la conferencia, la participación activa del Ministerio de Agricultura salvadoreño permitirá impulsar intercambios técnicos, cooperación sur-sur y posibles iniciativas conjuntas con países vecinos.
El liderazgo técnico de Óscar Domínguez dentro del proceso refuerza la dimensión productiva y práctica de un encuentro que busca ir más allá del debate político y generar impactos reales en los sistemas alimentarios de la región.
