Texto: Ever Ramírez/ Foto: cortesía FAES.
Victoriano Gómez Urrutia, fue condenado a muerte y fusilado por un pelotón de Agentes de la Guardia Nacional, el 8 de febrero de 1971, por haber asesinado a María Villegas y a la hija de ésta, el 29 de enero de 1961 en el Cantón San Andrés del departamento de San Miguel.
El Ministro de la Defensa Nacional, José Atilio Benítez, dijo que la abolición de esta pena se debió a que, según los análisis realizados, este tipo de leyes, no solucionan los problemas estructurales de la sociedad salvadoreña.
El alto jefe militar señaló que el país cuenta con una gama de leyes que deben ser cumplidas para que la delincuencia pueda reducirse.
De igual forma, el diputado independiente Sigifredo Ochoa Pérez, dijo que es bueno que El Salvador haya derogado la pena de muerte porque existen otras maneras para que los delincuentes paguen a la sociedad por los delitos que cometen.
«No estoy de acuerdo con ella” dijo Ochoa Pérez y agregó que “actualmente, con el asunto de las nuevas corrientes de la Defensa de los Derechos Humanos junto con un debido proceso, acompañado de las pruebas científicas, creo que los pueblos deben adaptarse a los tiempos», reiteró el militar.
La Pena Capital aún está contemplada en la Carta Magna en su Artículo 27; “existe para el caso de los militares, el Código de Justicia Militar contempla la pena de muerte cuando algún elemento que esté de alta haya dado a conocer algún secreto de guerra ”, añadió Benítez.
