Claudia se congratula por los premios que ha logrado en virtud de su cocina: el mes pasado ganó el premio La Mejor Pupusa Auténtica y Mejor Sandwich de Bellevue; participaron los restaurantes de Bellevue de diversas nacionalidades, en Nebraska. “A todos ellos les gané, gané lo mejor de 2021 y eso para mí significa muchísimo”.
Foto: Periódico Equilibrium.
Nebraska, EUA. La noche de la entrevista, Claudia Murcia no pudo contener las lágrimas al recordar aquellos días en que vio de frente, muy de cerca, la cara la pobreza; una realidad que ahora contrasta con la posibilidad de comer casi todo lo que quiera, porque a más de 22 años después de haber vivido aquella realidad en su natal Chalatenango, se ve como propietaria y administradora de un negocio de comida.
Es que, cuando era niña, vivió en el barrio La Sierpe, de la cabecera departamental. Su familia era una de las más pobres de ese barrio y cuando su abuela podía cocer frijoles y no tenía verduras que ponerles, la mandaba al río cercano a cortar mangos verdes para acompañarlos.
Otras veces la mandaba al mercado a pedir de fiado una libra de hueso de res, para poder darle un poco de más sabor al platillo. No sabe bien, cuánto tiempo tardaba en pagar aquella libra de hueso.
Así pasó su infancia, hasta que, orientada por su abuela, Laura Franco, se metió en el mundo de la cocina, sin saber que ello le abriría las puertas en un país desconocido que ahora le permite mostrar sus habilidades culinarias, al grado de ganar concursos de comida.
De hecho, el restaurante American Heroes, donde ella labora como propietaria y administradora, ahora es conocido aún más, porque allí se come la mejor pupusa con verdadero sabor salvadoreño y el mejor sandwich americano.

Pero en todo ello está también la mano del abuelo Francisco Murcia, quien le enseñó a Claudia a trabajar en la milpa, a sembrar maíz, frijoles y loroco; “eso vendíamos para agarrar algo de dinero”, rememora esta emprendedora.
Esa realidad de pobreza “nunca, nunca la voy a olvidar”. Tanto es así, que Claudia ahora que la vida le sonríe de otra forma, ha tomado como expresión de agradecimiento la decisión de ayudar, en la medida de sus posibilidades, a gente pobre de su Chalatenango inolvidable.
Aún más. Está haciendo una tradición el hecho de enviarle dinero a una de sus tías para que compre diversos productos y vaya a los cantones a regalarle víveres a quienes más lo necesiten.
Claudia es una joven muy sencilla, no hace alarde de su éxito vistiendo exuberante; tenía cierta pena de conceder esta entrevista para contar su realidad, porque no se siente cómoda exponiéndose ante cámaras o grabadoras, pero accedió porque más que una entrevista, fue una charla sobre aquellas realidades que rodean a muchos seres humanos. Y sin quererlo, al final, nació esta historia.
Migración y trabajo
Claudia migró hacia Estados Unidos cuando tenía 15 años, hace 22 años. Se reunió con sus padres en Los Ángeles, quienes emigraron antes que Claudia; para que una hermana suya no pasara las mismas penas que ella, le echó ganas al trabajo y pronto se dedicó a la cocina en un restaurante de ese estado.
Luego se trasladó a Nebraska; allí conoció a los propietarios de un restaurante que terminaron viéndola como su hija. Por ello, cuando ellos se retiraron de ese negocio, optaron por dejarlo a su cargo, tras conocer su historia.
Claudia aceptó la propuesta. Era marzo de 2020 cuando firmó contrato; de pronto cayó de golpe la pandemia tras el avance del coronavirus en el mundo. Pero por alguna razón que le atribuye a Dios, el restaurante que empezó a administrar siguió en pie, con el apoyo de la clientela que nunca dejó de acudir a degustar la comida salvadoreña.

Las pupusas, los panes rellenos, los pasteles y empanadas salvadoreñas, además de sándwiches y comidas americanas, son el deleite de sus comensales, gracias a la abuela que se encargó de afinarle el arte de la cocina.
Los fines de semana no para. Desde su casa cocina para atender demanda por fiestas familiares como bodas, cumpleaños u otras.
Mientras tanto, Claudia se congratula por los premios que ha logrado en virtud de su cocina: el mes pasado ganó el premio La Mejor Pupusa Auténtica y Mejor Sandwich de Bellevue; participaron los restaurantes de Bellevue de diversas nacionalidades. “A todos ellos les gané, gané lo mejor de 2021 y eso para mí significa muchísimo”.

Los americanos, sobre todo, pero también los latinos, ya han degustado, gracias a Claudia, las pupusas de queso con jalapeño, ayote, hongos, loroco, espinaca y mora, acompañadas de horchata, ensalada, tamarindo y otros.
American Heroes sigue manteniendo su nombre original, en honor a sus creadores, sus padres americanos “adoptivos”. “Me tratan como si fuera su hija”, dice.
Ahora, el sueño de Claudia es crear un segundo restaurante con nombre salvadoreño donde la gente pueda degustar sopas como la de res, de pata, de gallina india y otros platillos típicos, como se sirven en El Salvador.
Claudia es una de las tantas caras visibles de la lucha, tenacidad y entrega de compatriotas que encontraron en tierras extrañas la oportunidad que por años se les negó en la propia.