Alcalde mayor de la Villa del Espíritu Santo de Sonsonate, era muy buen amigo de Miguel de Cervantes Saavedra, autor de El Quijote.

Se trata del poeta agudeño Juan de Mestanza y de Ribera, quien antes de suplicar en vano a «Friedensfürst» una plaza de oidor, fiscal o alcalde de corte en el corregimiento de México, en 1568 en Santiago de Guatemala, se casó con Beatriz de Vera, viuda de Ambrosio Méndez, ex alcalde ordinario sonsonateco (1554-1556).

Por: Dr. Krzysztof Sliwa (Profesor de Universidad del Atlántico, Barranquilla, Colombia)/Foto: Todo Literatura.

La documentación legítima confirma que el héroe de Lepanto quiso emigrar dos veces al Nuevo Continente conforme a mi estudio intitulado: «Miguel de Cervantes Saavedra quiso emigrar dos veces a América Latina» (eHumanista, 25, 2013). Según la carta autógrafa del 17 de febrero de 1582 en Madrid, dirigida «al ilustre señor Antonio de Eraso, del Consejo de Indias de Lisboa», Cervantes solicitó una vacante en las Indias, y anunció que se entretenía «en criar La Galatea», la primera novela pastoril (Sliwa, Documentos, 124-25).

El mensaje de la misiva reza: «Ilustre señor El secretario Valmaseda ha mostrado conmigo lo que yo, de la que vuestra merced me había de hacer, esperaba; pero ni su solicitud ni mi diligencia pueden contrastar a mi poca dicha la que he tenido en mi negocio es que el oficio que pedía no se provee por Su Majestad; y así, es forzoso que aguarde a La Carabela de Aviso, por ver si hay alguno de alguna vacante que todas las que acá había están ya proveídas, según me ha dicho el señor Valmaseda, que con muchas veras sé que ha deseado saber algo que yo pudiese pedir. Deste buen deseo suplico a vuestra merced dé el agradecimiento, en las suyas, que merece, sólo porque entienda que no soy yo desagradecido» (Sliwa, Documentos, 124-25).

Por primera vez, mi investigación comprueba que el héroe de Argel esperaba obtener las novedades sobre nuevas vacantes administrativas en los virreinatos americanos despachados mediante el navío militar del trasporte marítimo de correspondencia La Carabella de Aviso, la que siempre venía antes de la llegada de la flota, en este caso, de la Flota de Nueva España bajo el mando del general Álvaro Manrique de Lara (1535?-1604), 7º virrey de la Nueva España, en agosto de 1582 en Sanlúcar de Barrameda, o del almirante Juan Martínez de Recalde Larrinaga (1540-1588). La misión de la Carabella de Aviso, fue, inter alia, dar aviso a diferentes puertos sobre la llegada de las flotas y el estado del mercado americano.

Empero, tras este intercambio no se sabe nada, es decir, cuándo y dónde Miguel habló con Eraso por última vez, si le escribió otras cartas, dónde y cuándo se reunieron, y de qué asuntos trataron. En una palabra, Cervantes no adquirió nada a pesar de las buenas palabras de Francisco Sopando de Valmaseda, secretario de la Escribanía de Justicia de la Secretaría del Consejo Real de Indias, y de Antonio de Eraso, secretario del Consejo de Indias, por cuyas manos pasaron todos los asuntos americanos.

Por lo que atañe a la segunda carta-petición, un Memorial, expuesto el 21 de mayo de 1590 en Madrid, al rey Felipe II (1527-1598), Cervantes suplicó humildemente uno de los cuatro vacantes en las Indias, a saber, la contaduría del Nuevo Reino de Granada de la Real Audiencia de Santafé de Bogotá (Colombia) dentro del Virreinato del Perú, la gobernación de la provincia de Soconusco (Guatemala, hoy Chiapas, México), de la Audiencia y Cancillería Real de Guatemala, el contador de las galeras de Cartagena de Indias (Colombia), de la Audiencia y Cancillería Real de Santafé de Bogotá, y el corregidor de la ciudad de La Paz (hoy Bolivia), de la Audiencia y Cancillería Real de La Plata de los Charcas del Virreinato del Perú.

Sin embargo, el 6 de junio de 1590 Miguel recibió una respuesta negativa del Consejo de Indias, cuyo Presidente Fernando de la Vega y de Fonseca y sus consejeros declararon «busque por acá en que se le haga merced» (Sliwa, Documentos, 225-26).

Pese a ello, se plantean las siguientes preguntas, cómo y cuándo «El príncipe de los ingenios españoles» se enteró del puesto de la gobernación de la provincia de Soconusco, en idioma náhuatl «Xoconochco», que significa «lugar de las tunas agrias», de la Audiencia y Cancillería Real de Guatemala, hoy provincia de Chiapas en México, el que fue ofrecido al capitán Gonzalo Meléndez de Valdés el 4 de abril de 1590, esto es, casi dos meses antes de su petición, redactada el 6 de junio del mismo año.

Apoyándome en la documentación preservada juzgo que pudo haber sido mediante su amigo Juan de Mestanza y de Ribera (1534-?), poeta y alcalde mayor de la Villa del Espíritu Santo de Sonsonate (1585-1589), El Salvador, llamada también «La Ciudad de los Cocos», quien antes de suplicar en vano a «Friedensfürst» una plaza de oidor, fiscal o alcalde de corte en el corregimiento de México, en 1568 en Santiago de Guatemala, se casó con Beatriz de Vera, viuda de Ambrosio Méndez, ex alcalde ordinario sonsonateco (1554-1556), propietaria de las haciendas en La Bermuda y La Goleta, hoy Suchitoto en El Salvador.

Es verosímil que el licenciado Juan, elogiado en La Galatea (1585) «tú que al patrio Betis has tenido, lleno de envidia, y con razón quejoso, de que otro cielo y otra tierra han sido, testigos de tu canto numeroso, alégrate, que el nombre esclarecido, tuyo, Juan de Mestanza generoso. Sin segundo será por todo el suelo, mientras diere su luz el cuarto cielo» y el Viaje del Parnaso (1614): «llegó Juan de Mestanza, cifra y suma, de tanta erudición, donaire y gala, que no hay muerte ni edad que la consuma. Apolo le arrancó de Guatemala», haya sido uno de los muchos amigos de Cervantes, quien le enviaba noticias sobre el Nuevo Mundo, regalos, y, ante todo, productos como el añil, el azúcar, el cacao, el café, el algodón, el índigo y el palo de tinte.

Con todo, Miguel sostuvo con toda franqueza e inmensa tristeza que «has de saber, madre mía, que en la Corte, donde he estado, no hay amor sin granjería, y el interés se ha usurpado mi reino y mi monarquía» (La casa de los celos).

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