Jeovani, el Chef exitoso que es madre y padre de tres hijos, en Estados Unidos

Sueña con reabrir un restaurante que tuvo que cerrar por cuestiones de salud de su pareja, también Chef, quien era su mano derecha en los concursos que ha ganado.

 

 

 

Fotos: Cortesía.

Por cosas de la vida que no son previsibles, Jeovani Orellana Franco terminó su relación con su esposa de origen estadounidense. No fue falta de amor, ni cosa parecida, sencillamente, tras conversar y llegar a un acuerdo ante las circunstancias que los acorralaron, tuvieron que separarse.

Eso ocurrió hace dos años y, desde entonces, Jeovani ha jugado el doble papel de madre y padre para criar y educar a una niña y un niño.

Entre esas obligaciones como madre-padre, Joevani va viviendo su día a día, repartiendo su atención a sus hijos, a su trabajo como Chef y a su pasión por competir con los más renombrados cocineros norteamericanos o europeos que han participado en los concursos de cocina.

En plena labor.

“Me ha sido difícil, sobre todo cuando obtuve la custodia de mis hijos”. Así ilustra de alguna manera la dificultad de cumplir con su rol de mamá y papá y recuerda que debía dejar su trabajo momentáneamente para llevarlos al doctor en días de enfermedad, por ejemplo.

Afortunadamente, los abuelos maternos han ayudado y siguen ayudando a Jeovani a cuidarlos.

Sus hijos acuden periódicamente a donde se encuentra su madre. “Lo hago porque nace de mi corazón, no quiero que mis hijos vivan pensando que yo no dejaba ver a su madre; no se los niego, pues todo mundo cometemos errores”, reflexiona el chef de origen chalateco.

“Esto me ha hecho más fuerte cada día y me ha hecho valorar muchas cosas de la vida”.

Su mundo… la cocina

A sus 16 años, cuando emigró ilegalmente hacia Estados Unidos, Jeovani era un niño acostumbrado a trabajar con su papá en el campo, doblando milpa y recogiendo el frijol, un fatigoso trabajo para aquella edad.

De cocina no sabía nada, pero estar a Estados Unidos sin conocer el idioma, sin oportunidades de un empleo acorde a su conocimiento, al llegar a su edad laboral se vio obligado a empezar de cero en lo que fuera.

Uno de los platos de concurso

Así, terminó empleándose en un casino, justamente en el área de cocina; su rápida adaptación al trabajo le valió para que en un corto tiempo y a una edad muy temprana, alcanzara una posición importante entre los cocineros de dicho casino.

Siete años después, en 2012, regresó a El Salvador a arreglar los papeles para legalizarse, luego de casarse con la ciudadana estadounidense.

Pero al volver a Estados Unidos y llegar de nuevo al casino donde laboraba su plaza había sido suprimida; debido a ello buscó empleo en otro casino, donde logró un empleo como cocinero 3 y allí obtuvo, años más tarde, el reconocimiento de Empleado del Año.

La experiencia acumulada lo llevó a interesarse por obtener un título culinario. Lo logró y se graduó como Chef tras asistir a escuelas en Estados Unidos, apoyado por la empresa en la que actualmente labora.

Premios nacionales

En sus tiempos libres Orellana va a competencias, pero la empresa Company Kitchen, donde trabaja le sigue apoyando. Los platillos que Jeovani prepara son privados porque es para el personal de la misma empresa basada en Omaha, Nebraska, Estados Unidos.

En 2015, cuando se le abrió la oportunidad de laborar en la Universidad de Nebraska, se atrevió a participar en la competición de Salsa Mexicana y ganó en dos oportunidades, en 2016; luego acudió y ganó en una competencia más, esta vez para preparar una sopa llamada Chilis (frijoles con carne).

Uno de sus premios.

“Muchas personas dijeron que no lo merecía porque era hispano, pero eso no me quitó el sueño”.

Laborando para la universidad, un amigo suyo le invitó a participar en una competición entre los mejores restaurantes de Omaha, para cocinar cerdo, “esta la ganamos con mi esposa, quien también es Chef, y lo hicimos en nombre de El Salvador, al que representamos en cada competencia”.

Recuerda que para entonces preparó un cerdo en salsa verde y la gente quedó impresionada por el sabor; luego compitió para preparar carne de res en Arkansas City, midiéndose con 18 chef de todo Estados Unidos, la primera y segunda ronda la perdieron por un punto, pero fueron los segundos a nivel nacional.

Luego de esos triunfos, Jeovani participó en cinco competencia más, pero su mano derecha, su esposa Claudia Murcia, se enfermó de reumatismo y ya no pudo acompañarlo; desde entonces se ganaba el segundo o tercer lugar.

Pero este año la suerte cambió y tras participar en abril pasado en el concurso de la Hamburguesa Mixteada, un evento de nivel nacional en Estados Unidos, ganó el primer lugar; con este triunfo se ha agenciado el derecho de participar en el Chicago Fest en el que participan 32 chef, competencia que, a su vez, le da boleto para participar en Texas en otro evento de cocina al que asisten cocineros de Estados Unidos y de otras partes del mundo.

Así transcurre la vida de este exitoso compatriota, ahora de 34 años, cuya infancia la vivió en el barrio La Sierpe, en la ciudad de Chalatenango y que, como padre y madre sostiene a dos hijos propios de su primer matrimonio y a una niña más que la recibió en adopción.

Se codea con los mejores chef de EUA.
Entre los mejores del año.

 

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