Por: Eduardo Orellana.
El dinero plástico hoy en día es uno de los medios más inmediatos para comprar productos o servicios; en sí tiene varias ventajas que el propio efectivo no tiene, cosas como inmediatez, practicidad, seguridad que son altamente conocidos por los usuarios.
Pero ahora bien, preguntémonos ¿Pueden ser las tarjetas de crédito nuestra mejor amigoao nuestra peor enemiga?
Bueno, pues depende siempre de su uso. Una tarjeta de crédito con un uso racionalizado, con un compromiso de pagos oportunos y con la conciencia de que la tarjeta de crédito es para puras emergencias, aunque hay que ser realista uno se puede dar pequeños gustos, si puede considerarse buena amiga.
A continuación algunas preguntas para que nos formemos un criterio y tengamos claro si el dinero plástico es o no un aliado.
Compro siempre con una tarjeta de crédito entonces, ¿Donde esta el problema?
En el Desenfreno, ese es el riesgo de tener una tarjeta de crédito, no recapacitar que es una obligación cada compra que se esta haciendo; ese puede ser un verdadero problema. Si como consumidor no se recapacita a tiempo y se termina sobregirando el saldo de la tarjeta de crédito es ese punto en donde se entra en verdaderos problemas financieros.
Ahora bien, problemas como la adicción a las compras desmedidas, comprar compulsivamente y no saber presupuestar los gastos mensuales abonan al uso indiscriminado de tarjetas de crédito y terminan transformándose en problemas. Embargos o descuentos en planilla son tan comunes por el mal uso de las tarjetas de crédito.
¿Como puedo reponerme si mi tarjeta de crédito ya se encuentra sobregirada?
El problema básico al tener la tarjeta sobregirada es que de por sí hay una deuda acumulada y sobre esa deuda se encuentran nuestros gastos y hay que saberlos balancear.
Lo primero que hay que hacer es asumir postura seria y pagar la cuota de la tarjeta de crédito más un pequeño abono a capital (siempre y cuando se pudiere) y racionar nuestros gastos, es decir quitarnos pequeños privilegios que son caros y que podemos cambiar por opciones más cómodas o compras que no necesariamente son vitales.
Ya salí de la deuda de una tarjeta anterior ¿Puedo tener otra?
Depende, haga una auto evaluación y pregúntese para que necesita otra, dependiendo de su respuesta, compras, emergencias, viajes, usted podrá ver si es o no “necesaria” la tarjeta.
Como consejo adicional, recuerde que la tarjeta no es un lujo para darse agasajos, sino más bien un instrumento financiero de ayuda.
¿Cual es la mejor manera de usar una tarjeta de crédito?
Pagando al día y una cuota mayor que la establecida para que el abono también sea a capital y no genere tantas ganancias por intereses a las empresas financieras.
Tengo una cuota mínima sumamente baja ¿Eso es bueno?
Las empresas financieras generalmente colocan cuotas mínimas pequeñas, para poder crear una “sensación” de que la tarjeta es un gasto sumamente barato. Lo que hay que tener en cuenta es que las empresas financieras viven a base de los intereses, hay que preguntarse cuanto de esa cuota baja es a Capital y cuanto es a intereses.
En fin, las tarjetas de crédito sí pueden ser nuestro mejor amigo si se sabe usar, si tenemos autocontrol y si en realidad somos serios y sabemos qué tipo de deuda es la que adquirimos al tener una de éstas. Recuerde que hoy en día las ofertas en grupo son una gran manera de ahorrar y no maltratar sus finanzas y son buena opción para usar las tarjetas de crédito.
También podemos decir que el plástico es nuestro peor enemigo, cuando guiados por el compulsivismo no medimos las deudas que estamos adquiriendo.