Los agresores le advirtieron a una de sus víctimas que si denunciaba lo sucedido, “ya sabía lo que le iba a pasar”. Se trata de al menos dos jóvenes, entre quienes se encuentra una señorita.
Foto referencial: FGR/Periódico Equilibrium.
Cinco policías y tres militares fueron detenidos el pasado jueves por órdenes de la Fiscalía General de la República bajo diversos cargos en perjuicio de al menos dos víctimas.
Se los acusa de tortura, otras agresiones sexuales y privación de libertad por autoridad pública.
Los sospechosos son los policías José L., José D., Hugo L. y Norberto R.; mientras que los soldados fueron identificados como Edwin B., José M. y Santos M.
Las órdenes de la oficina Fiscal de Cojutepeque fueron ejecutadas, para los policías, en San Miguel, San Vicente y Morazán; mientras, que los soldados fueron aprehendidos en el Comando Especial de la Fuerza Armada, de Ilopango.
Los hechos
De acuerdo a la denuncia de la víctima, ahora protegida, los incriminados la retuvieron junto a otra persona, el 22 de enero de este año a las 7:30 de la noche, aproximadamente, sobre la carretera que conduce de Cojutepeque a San José Guayabal, cuando se encontraban esperando a otros amigos, para asistir a las fiestas patronales del segundo municipio.
Al joven que acompañaban a la denunciante, y quien ahora tiene calidad de testigo, lo hincaron y se pararon sobre su pantorrilla, mientras que a la señorita la subieron a la cabina de un pick up, color blanco, sin logos de la PNC, en el que se transportaban los policías y soldados.
Se la llevaron con rumbo a la calle conocida como El Perical, que conduce hacia el cantón Aguacayo; según la víctima, en el trayecto la interrogaron y le exigían que entregara las armas o la droga, y que les dijera a qué pandilla pertenecía, de lo contrario la iban a matar.
Media hora después la obligaron a bajarse y a ponerse de rodillas, a la vez que le advirtieron “te vas a morir” y “le pusieron un fusil en la frente”, relató la víctima.
Posteriormente la obligaron a semidesnudarse, mientras uno de los acusados le manoseó sus senos apretándoselos, según la víctima; nuevamente, le exigieron que se hincara y, otro de los detenidos, le puso una navaja en el cuello y otro una pistola en la sien.
Después de intentar besarla uno de los agresores, el grupo de agentes policiales y soldados la trasladaron cerca del lugar donde vive la señorita, pero en el camino, recibió tocamientos en sus piernas.
Al abandonar el vehículo automotor le advirtieron que tenía que guardar silencio de lo sucedido, de lo contrario “ya sabía lo que le iba a pasar”.
