Vivir en territorios fronterizos es sinónimo de marginación social

Texto: Susana Barrera.

Lanzamiento Informe Latinoamericano 2011 en El Salvador.

En América Latina no da lo mismo nacer o vivir en cualquier lugar. El territorio de residencia determina la condición socioeconómica y las posibilidades de acceso a bienes que garanticen el bienestar de las personas. Esta regla aplica tanto entre países, como al interior de los mismos. Constatar estas enormes inequidades territoriales es una de las principales conclusiones que destaca el Informe Latinoamericano Pobreza y Desigualdad 2011, una radiografía regional elaborada por Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, con el apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo–Canadá (IDRC por sus siglas en inglés) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), agencia especializada de las Naciones Unidas.

Esta investigación cualitativa y cuantitativa con enfoque territorial ya ha sido presentada en México, Guatemala, Chile y Ecuador, como aporte a la discusión sobre la pobreza y desigualdad en América Latina. En su primera parte, se  abordan cifras para las dimensiones de educación, salud, dinamismo económico y empleo, ingreso y pobreza; seguridad ciudadana, y género de diez países de la región: Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua y Perú.

La segunda parte, analiza las implicancias de estas desigualdades en las políticas públicas y su relación con las capacidades institucionales. Se postula que las políticas sectoriales no son neutras ante la desigualdad territorial, pues una misma política puede contribuir al desarrollo de un territorio, no tener mucho impacto en otros y afectar negativamente a un tercero.

La investigación estudió además políticas públicas implementadas en tres países de la región: la Política Educativa Escolar, en Chile; los programas de Desarrollo Rural, en México; y el Bono de Desarrollo Humano, en Ecuador. En este mismo apartado, se analizan indicadores sobre la  capacidad de gestión de los gobiernos locales, que dan cuenta de las desigualdades territoriales en este ámbito. Finalmente, el documento analiza dos experiencias exitosas de desarrollo endógeno: Sierra sur, en Perú y Santander, en Colombia.

El Informe es presentado en El Salvador, en el marco del trabajo que realiza el Grupo Diálogo Rural (GDR) El Salvador, un espacio que funciona desde enero de 2011 en el país, y cuyo objetivo es organizar y conducir procesos de diálogo político sobre pobreza y desigualdad. El GDR está integrado por funcionarios públicos, cooperantes, organizaciones y miembros de universidades, entre otros tomadores de decisiones.

La Secretaria Técnica del GDR, Ileana Gómez del directorio del Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente (PRISMA), considera que esta investigación “es un espejo donde se refracta la región con demasiadas desigualdades, como países y como territorios. Este es un insumo para favorecer el diálogo de políticas públicas sobre la ruralidad, donde más se marca la marginación social. Nuestro interés no es solo definir cuánto crece o empeora la situación de un país en promedio, sino cómo esos resultados se distribuyen en los territorios”, indicó.

Al respecto, Amy Ángel, integrante del Grupo Diálogo Rural (GDR) El Salvador opina que “el Informe nos indica el rezago que siguen teniendo las áreas rurales de América Latina comparadas con las urbanas. La pobreza es mayor, y las brechas en educación, salud y empleo son más grandes. Confirma la necesidad de enfocarse en los territorios de menor desarrollo para invertir en el capital social y las capacidades humanas, y así romper el círculo vicioso de la pobreza”.

El Informe destaca además que, independiente del resultado promedio del país existen territorios subnacionales significativamente rezagados y que presentan ciertas características en común: ser más pequeños en términos de población, ser más rurales, tener una mayor proporción de población perteneciente a pueblos originarios o afrodescendiente y estar más alejados de las capitales nacionales y/o de las grandes ciudades, siendo muchos territorios subnacionales rezagados localidades fronterizas.

En este mismo contexto, la investigación concluye que las zonas urbanas se ven afectadas, principalmente, por problemas de inequidad de ingresos y seguridad ciudadana. En tanto, las zonas rurales presentan rezagos en el acceso a servicios y derechos básicos, como salud y educación. En ese marco, se puede indicar que en América Latina, la pobreza es rural y la desigualdad, urbana.

Cifras en El Salvador

En El Salvador vivir en territorios fronterizos es sinónimo de menos acceso a la salud y educación. Así da cuenta el Informe Latinoamericano Pobreza y Desigualdad 2011, el cual califica a estos territorios fronterizos como subnacionales rezagados, entre cuyas características están que son más pequeños en términos de población, más rurales, alejados de las urbes y sus desarrollos está bajo el promedio del país.

En 2009, un 43% de la población nacional estaba bajo la línea de pobreza, observándose  importantes diferencias territoriales, en términos de promedio simple departamental.

En departamentos fronterizos como Morazán, Ahuachapán y Cabañas la cifra de personas pobres llega a bordear 53%, mientras que en San Salvador es de 28%.  Incluso al 2009 el departamento con la tasa de desempleo más alta era Morazán con 9.3 por ciento y la más baja fue de 4.7% en Santa Ana.

El Informe sustenta que parte importante de los municipios de mejor desarrollo están agrupados en torno a la capital, mientras que los municipios con menos desarrollo tienden a estar cerca de las fronteras.

Algunos de los municipios pobres y fronterizos  son Torola, en Morazán; Guaymango, en Ahuachapán;  Candelaria de la Frontera, en Santa Ana y Santo Domingo de Guzmán, en Sonsonate, los cuales figuran en el mapa de extrema pobreza.

En términos de analfabetismo, el Informe Latinoamericano Pobreza y Desigualdad 2011 señala que en El Salvador, en 2007, el promedio simple municipal de población de 15 y más años era de 24,8%, observándose diferencias importantes entre municipios. Mientras en Lislique en San Miguel la tasa de analfabetismo es de 55,9%, en Antiguo Cuscatlán en La Libertad es de solo 4,3%.

Sobre salud infantil, el estudio  da cuenta que en El Salvador, 20 de cada mil niños menores de un año nacidos vivos, mueren, según  las estadísticas para 2007 .De los 262 municipios existentes, once registran un índice de mortalidad infantil menor a 20, llegando a un mínimo de 18 en Cuscatancingo, de San Salvador, y 15 en Antiguo Cuscatlán, La Libertad. En el otro extremo, municipios fronterizos como San Fernando en Chalatenango y Cinquera, en Cabañas, registran las mayores tasas del país, entre 40 y 46 fallecidos por cada mil nacidos vivos, respectivamente.

Respecto a malnutrición infantil, en promedio simple departamental, en 2008 un 20 de cada cien niños menores de 5 años de El Salvador presentaba una talla por debajo del rango de normalidad para su edad y sexo. Mientras el departamento de La Unión registra un porcentaje cercano al 11%, en Sonsonate, Chalatenango y Morazán los índices están por sobre el 25%. Estos departamentos son fronterizos.

Mujeres en la toma de decisiones

El Informe reporta para El Salvador una mayor participación de las mujeres en la toma decisiones políticas, particularmente en los departamentos paracentrales de San Vicente y Cuscatlán. En el país, la participación femenina en cargos de elección popular fue medida como el porcentaje de mujeres que se presentan como candidatas a alcaldesa, respecto del total de candidatos por departamento. Por ejemplo, el promedio simple departamental para este indicador al año 2011 es de 12,3%. El departamento de San Vicente tiene la tasa más alta, con un 30,8%, mientras que los orientales departamentos de La Unión y San Miguel tienen la más baja, con un 0% de participación de mujeres como candidatas a las sillas edilicias.

Respecto a la autonomía económica de las mujeres, la investigación plantea que El Salvador tiene una de las mayores brechas entre los países analizados. Se observan importantes diferencias entre municipios. Para el caso en el occidental Guaymango, de Ahuachapán se  alcanza una brecha máxima de 58 puntos, es decir que los hombres tienen ingresos propios 58 veces mayor respecto al de las mujeres.  Más en general, en 44 municipios analizados se verifica una brecha mayor a 40 puntos a favor de los hombres, a la vez que en 33 municipios se verifica una brecha de 20 o menos puntos, también a favor de los hombres.  En conclusión las mujeres están en fuerte desventaja económica respecto de los hombres.

En El Salvador como en otros países de Latinoamérica, los territorios con mayor igualdad de género tienden a tener un mayor grado de  urbanización.

Es decir las localidades sub-nacionales con mayor igualdad de género tienen una tasa de urbanización promedio de 37%, en contraste con las localidades con menor igualdad de género, que tienen una tasa de urbanización promedio de 27%.

En cuanto a seguridad ciudadana, el Informe da cuenta que en la región existe la tendencia a desarrollar instrumentos de recolección de información sobre seguridad ciudadana solo para las grandes urbes.

El Salvador es uno de los  países con una menor disponibilidad de policías por habitantes, país que en 2007 contabilizó un promedio simple municipal de cien policías por cada cien mil habitantes.

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