Una entrevista silenciosa

lenguaje sordoÓscar González es un salvadoreño educado en Estados Unidos; se graduó en 2012 como técnico en sistemas informáticos y ahora comparte sus conocimientos en El Salvador intentando visibilizar a una población históricamente excluida.

Fotos: Periódico Equilibrium.

Son las ocho y minutos en la mañana. Un joven de regular estatura y delgado entró al local de la empresa Korinver, en la colonia Roma de San Salvador. Subió las gradas en silencio como si ignorara que algunas personas estaban ahí, entre ellas el periodista de Equilibrium.

La leyenda en la escalera que da acceso a la oficina de Óscar.
La leyenda en la escalera que da acceso a la oficina de Óscar.

Pareció fácil intuir que era el joven al que se buscaba para escribir esta historia. El acceso a su oficina son unas gradas de madera que invitan a leer y a pensar en que la vida requiere de valores y actitudes.

Al subir, aquel joven que recién había ingresado ya está al frente de la computadora, los chasquidos que producen las teclas al contacto con el cerebro, teniendo como mediadores a los dedos de las manos, anuncian que el trabajo ha empezado.

Su mundo pasa en silencio y al advertir la presencia de Equilibrium sonríe y asiente cuando su jefe Mauricio Quevedo le explica que el foco de atención es él.

Entonces comenzó la extraña entrevista, en total silencio. Ese silencio que sentencia que estamos frente a un mundo excluyente porque bien pudo haberse conversando con toda libertad entendiéndose el uno al otro sin barreras, sin intermediarios, sin intérpretes ni subterfugios.

[pullquote class=»cita»]Óscar González: “Para hacer uso de la App, antes que nada la persona debe tener interés de aprender la lengua de señas para comunicarse con las personas Sordas, ser intérprete. El primer paso es acercarte a las personas sordas y expresarles tu deseo de aprender”.[/pullquote]

Óscar interrumpió su trabajo para explicar ese mismo trabajo y cuenta que está elaborando una App para promover el lenguaje de señas salvadoreñas, motivado por la falta de un programa de ese tipo en El Salvador.

Me gradué en St. Louis Community College, en St. Louis, Missouri, Estados Unidos, como técnico en sistemas informáticos aplicados al comercio», cuenta.

A sus 22 años puede comunicarse con facilidad a través de la Lengua de Señas Salvadoreña (LESSA), Lengua de Señas Internacionales (LSI), Lengua de señas americanas (ASL) y también sabe algo de la Lengua de Señas de Inglaterra (BSL). Además, sabe leer el inglés y el español.

Así, Óscar interpreta y participa del silencio de otras personas que viven con sordera. Él es sordo de nacimiento y esa condición lo ha hecho sentir discriminado.

“Sí, a veces siento la discriminación, pero no me siento mal porque represento a la comunidad sorda salvadoreña. Debemos ser incluidos en todos los lugares y sectores para que la sociedad se desarrolle en nuestro país”, reflexionó, al hablar de la discriminación laboral, porque se tiene la concepción errónea de que las personas sordas no se saben desempeñar como las personas oyentes.

en la entrevista, la intermediaria fue una computadora.
En la entrevista, la intermediaria fue una computadora.

Óscar está demostrando con hechos que las personas sordas sí pueden capacitarse en las diversas áreas laborales.

En el deporte también hay atisbos de discriminación; al referirse a las decisiones sobre el futuro social o político, dice que aunque en los últimos años ha habido inclusión, la mayoría de programas empresariales y gubernamentales no contemplan a las personas sordas en su elaboración y aplicación, porque en el fondo se piensa todavía que la sordera es una barrera, resiente el joven.

La App que Óscar trabaja es un Diccionario electrónico de la Lengua de Señas Salvadoreña y tiene como objetivo la publicación y divulgación de esa lengua ya que la mayoría de personas la desconoce y al aprenderla puede darse una comunicación eficiente entre personas sordas y personas oyentes.

Después de ese diccionario, el joven técnico quiere seguir creando otras aplicaciones que le permitan a la población sorda desarrollarse con éxito en su vida cotidiana.

También quiere lograr que la comunidad sorda sea visibilizada como un conjunto de personas sujetas de derechos y que con ello se logre incluirlas en todos los ámbitos con igualdad de condiciones.

Mauricio Quevedo, el representante de la empresa Korinver, donde Óscar ha sido acogido, explicó que el joven es el único hombre admitido en el programa «Programa+» mismo que fue pensado para 30 mujeres, de tal manera que 29 mujeres y un hombre, son por hoy el universo de ese programa mediante el cual se capacita a jóvenes en tres empresas. La sordera de Óscar ha sido el  motivo para incluirlo en esta iniciativa.

Lea mañana: «Una luz llamada Programa+»

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