Sin ciencia, unidad y consenso, el país muere

Una reflexión sobre los profesionales de la medicina que enfrentan la situación más difícil de su compromiso con la humanidad.

Por: Erika Calles/Foto: Pixabay.

El Juramento hipocrático que hace un profesional de la medicina al recibir su investidura como Médico nunca se separa de su diario vivir, aun cuándo hay que pelear contra toda situación: “Prometo solemnemente dedicar mi vida al servicio de la humanidad…”

Salvar vidas es su único fin, con la mayor convicción confiando en sus conocimientos.

Desde marzo pasado, los médicos de El Salvador están librando la mayor lucha de todos los siglos, solamente con sus conocimientos y su incansable determinación por honrar sus principios profesionales.

Comenzaron a librar una batalla en la que las armas eran pocas y muchos los soldados; y poco a poco fueron incrementando la cantidad de necesitados de su pericia para ganar la guerra.

Y en esta difícil prueba para el gremio han caído muchos galenos; sin importar la cantidad, que cuya cifra ya es elevada, hay que pensar en quiénes están detrás de esas muertes que se pudieron evitar.

Recientemente la autora de este artículo conversó con una doctora cercana a la familia quie decía: “no queremos aplausos, queremos que se nos proteja. Que se dignifique la profesión, que se reconozca el valor y aporte que hacemos a diario a este país, queremos que se nos dote de todo lo necesario para realizar seguro nuestro trabajo; aun pese a las limitaciones en una unidad de salud u hospital, lo haremos siempre a toda costa. ¿De qué sirve que nos digan héroes, sino se está respetando los derechos, y se está desvirtuando nuestro trabajo, de los intereses reales en favor de los más necesitados…nuestros pacientes?”

Y argumentaba: “Algunos de los médicos, como ya es conocido no han podido acceder a una prueba de Covid 19 desde que inició esta situación. Son recursos limitados u orientados para otros sectores…Hay parejas de médicos que tienen que dejar solos a sus hijos en medio de esta situación para cumplir con su deber, en esos turnos de hasta 24 horas a veces, y en casos más críticos, hay colegas que han partido, sin un adiós digno de sus familias, en medio de esta enfermedad, que solo han heredado el dolor y desconsuelo, sin un respaldo económico merecedor”

Definitivamente, es doloroso ver partir a diario personas por esta pandemia y, aún más, conocer casos de profesionales que han entregado su vida a la preparación, a la vocación por salvar vidas, pero en esta batalla que librar acaban entregando su vida por sus ideales.

La Covid-19 ha demostrado que, sin ciencia, unidad y consenso el país muere, que la medicina y sus profesionales son mucho más valiosos en esta sociedad que otras aristas del sistema que tienen más voz. 

Para esa digna profesión elevemos nuestras oraciones y mejores deseos de que sigan adelante sacando a los salvadoreños de esta situación.

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