San Sebastián, cuna de las hamacas

Dos generaciones se unieron de forma circunstancial en la población de Panchimalco, para mostrar cómo se elaboran las hamacas y otros productos de hilo que diversas personas ocupan en sus actividades.

Fotos: Periódico Equilibrium.

Los telares de San Sebastián son el patrimonio artesanal de ese municipio de San Vicente y desde hace unos años, es parte de la atracción turística de la localidad.

Durante el festival del Buen Vivir realizado en Panchimalco, Mauricio Valladares, un joven que junto a su esposa elabora hamacas en un amplio taller de San Sebastián, mostraba la fineza de sus obras.

En el telar donde labora Mauricio, se hacen hamacas y colchas de diferentes diseños, lo cual se ha logrado, en parte, con el apoyo de Conamype.

En la medida de lo posible, Mauricio y su esposa participan en todas las ferias de diversos municipios, para ofrecer sus productos, pero la producción mayor se da en el propio San Sebastián, donde se atienden pedidos para exportación.

Las hamacas y otras producciones tienen la particularidad de no desteñirse aún cuando a la misma le caiga lejía, por accidente.

Trabajan la sedalina y el algodón; para las hamacas se elaboran en diversas extensiones que van desde 3 hasta 5 varas en diferentes tipos de colores y los precios desde los $10 hasta los $20.

En el telar, además de Mauricio trabajan otras 34 personas, pues son 20 instrumentos de tejer (telares) que demandan la elaboración de carrizos, enrollar telares y otras acciones que se realizan de forma artesanal.

La casi centenaria artista

Claudia Vega, una mujer de 70 años, también mostraba su habilidad tejiendo un centro de mesa, de manera artesanal, en un telar de cintura.

Ese oficio lo practica desde que tenía 11 años, recuerda la septuagenaria quien es parte de tres generaciones de personas tejedoras de Panchimalco.

Además de darle continuidad a una centenaria tradición, Doña Claudia también enseña el oficio a más personas de las nuevas generaciones interesadas en aprenderlo, mediante talleres que imparte con el apoyo de la Casa de la Cultura de su natal ciudad.

Además de centros de mesa, Doña Claudia elabora bufandas y paños que ocupan en la cabeza las jóvenes danzarinas, así como manteles que se ofrece a las personas turistas que visitan ese pueblo del Sur de San Salvador.

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