Ninguna virtud es tan necesaria como la castidad para ver a Dios

La afirmación de este título es una expresión de San Juan Crisóstomo, tomada de una Homilía sobre el capítulo 15 del evangelista San Mateo. (almudi.org, Castidad).

Por: Juan Carlos Oyuela/Foto: Periódico Equilibrium.

En los tiempos actuales no es fácil encontrar invitaciones a vivir la castidad. Todo lo contrario!, por esto es necesario que conozcas un poco más de esta virtud y procures vivirla con delicadeza.

Es una virtud que tiene conexión directa con tu capacidad de amar y como el hombre está hecho para amar, tu felicidad depende directamente de cómo estás esforzándote por ser delicado en este tema.

«Pero sorprendentemente, la gente tenía muchas más probabilidades de beneficiarse de los lazos débiles. Casi el 28 por ciento oyó hablar del trabajo a través de un vínculo débil.

Los lazos fuertes proporcionan vínculos, pero los débiles sirven de puente: proporcionan un acceso más eficiente a la nueva información. Nuestros lazos fuertes tienden a viajar en los mismos círculos sociales y a conocer las mismas oportunidades que nosotros.

Los lazos débiles tienen más probabilidades de abrir el acceso a una red diferente, facilitando el descubrimiento de pistas originales». (Doctorado Adam M. Grant, Más y Menos)

¿Qué son los lazos fuertes y débiles?, los lazos fuertes son tus amigos cercanos, con los que tienes confianza. Los lazos débiles se refieren a tus conocidos, aquellos que no comparten contigo una amistad fuerte.

Crecer implica ampliar nuestro círculo de conocidos, incluso acercarnos a aquellos que piensan de forma distinta a la nuestra. Si todos los días te propones conocer a gente nueva, verás como te vas enriqueciendo en tus conocimientos, oportunidades y en ocasiones para servir y ayudar a los demás.

«El Señor se sirve de nuestros defectos para atraernos a Él, siempre que nos esforcemos sinceramente por vencerlos. Por eso, luchando, hemos de querernos como somos, con nuestros defectos.

Al hacerse hombre, el Verbo asumió unas limitaciones: las propias de la condición humana, ésas ante las que nosotros a veces nos rebelamos. En el camino de identificación con Cristo es clave asumir los propios límites.» (J Di Guez, Fiarse De Dios)

Los defectos y límites no son el obstáculo para conocer y estar más cerca de Dios. Es todo lo contrario!, tal como nos enseñó santa Teresita, nuestras debilidades son nuestro carnet de presentación ante Dios.

El único requisito es darnos cuenta que solos no podemos vencer estos defectos de carácter sino que necesitamos a Dios. Y a Dios le gusta que le busquemos, le gusta sentirse necesitado por nosotros.

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