MUTE y Secultura promueven información sobre arqueología subacuática

 

El investigador José Roberto Suárez, expone sobre parte de los naufragios ocurridos en el mundo.

El investigador José Roberto Suárez, expone sobre parte de los naufragios ocurridos en el mundo, en el Museo Tecleño (MUTE).

El Salvador cuenta con 11 sitios arqueológicos subacuáticos, cuyos bienes no están protegidos eficientemente y están expuestos al saqueo, pese a tener un gran valor cultural histórico.

Por esta razón, a iniciativa de la Secretaría de Cultura de Presidencia (Secultura) y el Museo de Santa Tecla (MUTE) se promovió una exposición sobre este tipo de sitios y su contenido, para incentivar el conocimiento sobre el mismo.

Entre los invitados estaban los medios de comunicación, pero fueron los grandes ausentes. Sin embargo, los expertos Roberto Gallardo, arqueólogo de Secultura y  el Arquitecto José Roberto Suárez investigador subacuático, impartieron a los presentes, la mayoría estudiantes de arqueología de diversas universidades, los valiosos conocimientos sobre el tema.

Roberto Gallardo expone los casos registrados en El Salvador.

Roberto Gallardo expone los casos registrados en El Salvador.

Se trataba de dar a conocer el patrimonio cultural subacuático en El salvador y la necesidad de su protección,  además de las investigaciones al respecto.

“En este momento no está protegido ese patrimonio más que por la Ley, pero se necesita darlo a conocer, dedicarle más recursos, muchos sitios están siendo saqueados y no se protegen adecuadamente”, consideró Gallardo.

Después de una exposición sobre los descubrimientos en Inglaterra y Grecia, por ejemplo, ocurridos en el siglo XVI y posteriores, se habló de los hechos similares registrados en El Salvador en el siglo XIX, el último de los cuales es el de 1982 cuando el barco peruano El Anden  que pretendía transportar café hasta su país, desde el Puerto de Acajutla, en Sonsonate,  encalló en la Barra de Santiago, en el occidental departamento de Ahuachapán.

El barco carguero Peruano, estaba anclado y las olas rompieron las amarras, se fue a la deriva, encalló y murieron sus 15 tripulantes. El Anden, tenía 110 metros de largo. Este se convirtió en parte del paisaje cultural de la Barra de Santiago, ahora apenas se aprecia.

Gallardo dice que dos de los once sitios se encuentran en los lagos de Guija y de Ilopango, y nueve casos de naufragios están en las costas del  país. Los de los lagos son sitios arqueológicos terrestres cubiertos por el agua.

En el caso de Guija, se trata de la Isla de Igualtepeque (http://www.fundar.org.sv/referencias/igualtepeque.pdf), un sitio Pipil que a veces está bajo el agua y el otro es el Cerro Quemado en Ilopango. Son vestigios de civilizaciones prehispánicas.

Los naufragios

El SS Colón, construido en 1872, naufragó en abril de 1904 en El Salvador. Es el barco más grande que llegaba en la época al país; era de 1843

Escotilla, del barco SS douglas, otra de las embarcaciones que han naufragado en El Salvador. La pieza es expuesta en el Museo Tecleño (MUTE).

Escotilla, del barco SS Douglas, otra de las embarcaciones que han naufragado en El Salvador. La pieza es expuesta en el Museo Tecleño (MUTE).

toneladas,  con una longitud aproximada de 100 metros.En la playa de Acajutla, antes de la bocana del Río Sensunapán, hay un fragmento de hierro bastante grande, que es parte del motor del Colón, donde iban alojados los pistones. Los motores estaban construidos en Escocia, aunque los barcos eran ensamblados en Pennsylvania, Estados Unidos.

Los chatarreros ya intentaron destruirlo y llevárselo, pero no pudieron debido a lo difícil que resulta d estruir esa calidad de hierro.

En Nueva York aparece una fotografía de cuando fue lanzado al agua, lo describen como un barco de gran capacidad de carga, pero también de lujo para pasajeros, que no era superado por otros vapores.

Su historia incluye el transporte de armas, parte de las cuales (municiones) venían para El Salvador, no se sabe para qué propósitos ni para quién o quiénes.

Entre los oyentes de la interesante exposición se encontraban Nancy Trujillo y Maverick Caballero, dos estudiantes de quinto año de Arqueología de la universidad Tecnológica.

Sobre la arqueología subacuática, dicen que ésta es de muy reciente incursión del país en la arqueología, y tienen esperanza de que la misma tenga futuro en El Salvador.

Nancy Trujillo, señala la importancia de seguir una carrera como la Antopología.

Nancy Trujillo, señala la importancia de seguir una carrera como la Antropología.

Ambos han participado como voluntarios en un esfuerzo de investigación, como la realizada en El Tazumal, Chalchuapa, departamento de Santa Ana. Se trataba de un proyecto de arqueólogos japoneses, en 2012. También lo hicieron en Ciudad Vieja, en Suchitoto para restaurar  una parte de la plaza.

Maverick, dice que el país no se ha enfocado en esas áreas sociales y que, por tanto, los bachilleres desconocen que la Arqueología puede ser una alternativa en el campo laboral, pero el Estado puede hacer mucho divulgando la existencia de bienes culturales tangibles e intangibles, para incentivar a los jóvenes.

“En mi caso fue muy informal mi llegada a este estudio, me induje de manera muy informal. De hecho en el curso son cuatro los estudiantes, y en la carrera habrán unos 20 0 40”, señala.

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