MUNA exhibe parte del legado de Armijo

La exposición estará abierta en la Sala Introductoria del Museo Nacional de Antropología, hasta el 31 de agosto del año en curso. Armijo amó las letras de las canciones de Chabela Vargas.

Foto: MUNA/Periódico Equilibrium.

“Del Sena al Lempa. Roberto Armijo, el poeta”, se denomina la exposición temporal que, desde el 22 de marzo, la Secretaría de Cultura de la Presidencia mantiene en el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán.

“A pocos días de conmemorar el 21.° aniversario luctuoso de nuestro meritísimo amigo y poeta Roberto Armijo, quien falleció el 24 de marzo de 1997, es momento de dar a conocer a los salvadoreños el legado de Armijo y esta exhibición que hoy se abre es el principio”, indicó la titular de Cultura, Silvia Regalado.

Armijo amó las letras de las canciones de Chabela Vargas y es considerado uno de los mejores rimadores del siglo XX, que dejó un gran legado literario no solo para El Salvador, sino también para Francia.

Según la Secretaria Regalado, la muestra hace un recorrido por la obra de Armijo en sus dos etapas: La salvadoreña y la europea, que permiten conocer al poeta en un antes y un después, un viaje desde Ítaca hasta Leviatán.

La investigación y curaduría que dio vida a esta exposición la efectuó la arqueóloga del MUNA, Liuba Morán, con el apoyo de la Fundación Roberto Armijo.

“Esta fue una promesa que nos hicimos con mi hermano. Si yo moría antes, él iba hablar de mí y si Roberto partía antes, a mí me tocaría difundir su legado. Mi hermano me encomendó la tarea de resguardar sus documentos y es por ello que existe la Fundación Roberto Armijo”, explicó William Armijo, representante de la Fundación y hermano del ensayista laureado con la exposición temporal.

Trayectoria: Roberto Armijo fue miembro del Círculo Literario Universitario y reconocido como parte de la llamada Generación Comprometida, de mediados del siglo XX. Despegó en las letras como un ave que alza vuelo a tierras conocidas y lejanas, aventurándose con la pluma a escribir. Su compromiso era con la lucha política y social, razón que lo llevó al exilio y a hacer de París su hogar, por casi 27 años.

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