MUNA conmemora fundación de la Universidad Nacional

El Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (MUNA) exhibirá durante febrero como Pieza del Mes una maqueta del antiguo edificio de la Universidad de El Salvador (UES).

 

 

Foto: MUNA/ Periódico Equilibrium.

La pieza conmemora la fundación de la institución educativa mediante una maqueta del antiguo edificio que ocupó la alma máter, el cual se ubicó a un costado de la Catedral Metropolitana —actual plaza General José de San Martín—, en la capital salvadoreña.

“Esta maqueta fue elaborada por don Alberto Iraheta (Q.D.D.G.), miembro del departamento de museografía del MUNA”, citó Ana Alfaro Moisa. arqueóloga del museo y curadora de la pieza.

Según investigaciones realizadas por la arqueóloga, la universidad nace el 16 de febrero de 1841, por decreto de la Asamblea Constituyente bajo la presidencia de Juan Lindo; en este se ordena establecer una universidad y un colegio de educación en la ciudad de San Salvador, los cuales fueron ubicados en el edificio del antiguo convento de San Francisco —actual Mercado Excuartel—.

En 1846, se ordenó la construcción del primer edificio propio de la universidad, el cual fue inaugurado en 1853, pero que un año después (1854) fue destruido por un terremoto que obligó el traslado a la ciudad de San Vicente, donde la institución de enseñanza superior permaneció por cuatro años.

La universidad se trasladó nuevamente a San Salvador en 1858, donde se instaló en una casa privada, hasta 1861, cuando fueron inauguradas las nuevas instalaciones.

Este campus albergó las Facultades de Ciencias y Letras, Ingeniería, Farmacia y Ciencias Naturales, Medicina y Cirugía, Ciencias Políticas y Sociales, Jurisprudencia y Teología, además de contar con un museo universitario que resguardaba una colección pictórica.

El 9 de noviembre de 1955, a las 10:50 de la noche, un incendio destruyó el edificio de Correos y la universidad; de acuerdo con la investigación, fuentes de prensa de la época, describieron que aquel siniestro “amenazaba con expandirse a las casas comerciales que rodeaban la universidad”.

Alfaro Moisa, relató que “con mucho esfuerzo, estudiantes lograron salvar parte de la biblioteca, mobiliario y otros objetos”.

 

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