Linda Villalta: el trabajo político puede dignificarse

Hombres y mujeres deben com-plementarse en el trabajo, como contraparte, pero mostrando capacidad de generar una nueva cultura política.

 

 

Foto: Periódico Equilibrium.

Ella era una espectadora que atacaba a los políticos porque solo los veía levantar las manos y estaba convencida que alimentaban la corrupción. Pero de pronto dio un giro y del ataque y la crítica, pasó a la actividad política para intentar, desde el sector femenino, cambiar al país.

Lo pensó dos veces pero al final aceptó. El Diputado Mario Ponce la convenció de involucrarse y ella vio la oportunidad de trabajar con visión de país.

Así se ha acercado más a los cuadros de pobreza y sin importar la mayoría de hombres que dominan los partidos, se ha decidido a transformar muchas cosas y a recuperar los valores desde la educación cualitativa.

“Hay más intereses propios que de país”, cree Linda al observar la realidad política, social y económica.

Hombres y mujeres deben trabajar conjuntamente, complementariamente, como contraparte pero capaces de generar una nueva cultura política para que esa misión (política) sea respetada, porque en sí la política no es mala, reflexiona.

Por la degeneración del concepto de “políticos” es que se ahuyenta la participación juvenil, pero la juventud puede cambiar esa concepción, invita.

Eso solo se hará si se es abierto, transparente y honesto, por eso mismo es que esta candidata a Diputada propondrá crear un observatorio legislativo para que la gente los sopese por sus acciones y por su trabajo. “La Asamblea Legislativa debe ser abierta al pueblo”, refiere la candidata al referirse a la observación social del trabajo de esta institución.

Linda cree ser conocida porque trabaja en el territorio formando a las mujeres especialmente, organizándolas y enseñándoles a emprender para que se autonomicen; “no soy partidaria de regalar cosas superfluas como escobas, cántaros, llaveros o camisetas”, como lo hacen los tradicionales políticos.

Generalmente, las personas que trabajan por una candidatura, se acercan a votantes por el interés al voto, pero Linda piensa que eso está cambiando, al menos desde la perspectiva del PCN con sus organizaciones como la femenina.

Si bien el interés primario es la mujer en sus diversas edades, también se involucra a hombres para que las personas mejoren su autoestima.

Aguilares es un ejemplo de organización que, luego de la orientación que se dio a un grupo de mujeres, se decidieron a crear una asociación propia para ayudar a otras, tanto así que el Sector Femenino del partido se vale de esta organización para replicar las capacitaciones en esa zona.

La educación sigue siendo un déficit en la formación integral de la mujer rural; esta asociación de mujeres de Aguilares ayuda a sus congéneres a que se superen y estudien.

Todo ese trabajo es parte de las cartas de presentación de Linda para buscar una diputación, desde la cual, también pretende impulsar la creación de una contraloría nacional, que sustituya a la Corte de Cuentas de la República para que se asegure la transparencia en el uso de los fondos públicos.

“Este es el amor de mi vida”

Erlinda Eugenia Villalta, conocida como Linda se autodefine como una mujer sociable y sensible; graduada como Ingeniero en sistemas, pero con varios postgrados y diplomados sobre todo de política enfocada a la mujer.

Con dos hijos, a sus 50 años se congratula de ser madre pero también de entender y procurar satisfacer algunas necesidades de la gente que conoce en virtud de sus giras políticas como Presidenta del Sector Femenino del Partido de Concertación Nacional.

Hay hechos que han marcado su vida, como aquella mujer de 82 años que exclamó: “este es el amor de mi vida, hay que amar lo que Dios nos ha dado”.

Se refería a su hija de 60 años que, cual vegetal, yacía en una maltrecha silla en un apartamento maloliente y sucio de la colonia IVU, de San Salvador.

Hasta allí llegaron Linda y otras mujeres parte del Sector Femenino del partido, para entregarle a la anciana una silla de ruedas para que su hija tuviera una mejor forma de permanecer privada.

Al final, su hija murió, pero Linda sigue recordando aquellas palabras de la anciana madre, que aún vive, cuando le enseñó a sentirse feliz con lo Dios le ha dado a cada ser humano.

“Me impactó porque uno, siendo completo, se siente infeliz. Me creció el humanismo y me ha enseñado a valorar las cosas y a ser más agradecida con Dios”, dice la candidata.

Linda proviene de una familia de clase media, de formación cristiana católica con la que le inculcaron muchos valores y principios para entender las necesidades de la gente; por eso mismo es parte de la Asociación Enmanuel, la cual periódicamente se dedica a repartir comida a personas indigentes.

Siendo Jefe de plataforma en un banco local, Linda renunció cuando nacieron sus hijos, porque estaba convencida que debían ser educados por su madre para inculcarles los valores necesarios.

En los últimos seis años se ha dedicado a la política con el PCN; dedicación que le encanta tanto como leer, pero lo que más ama es ayudar a la gente, reitera.

Su madre cuidó desde siempre a sus cuatro hermanos, entre estos una gemela de Linda; su padre ejerció la abogacía e incluso fue magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

Pero Linda también es amante del baile y de los ejercicios físicos y lo hace a pesar de la dedicación al trabajo político, de lunes a domingo, que realiza junto al resto de mujeres de su asociación, en todo el país.

Marcaron su vida

En su juventud trabajó como edecán en la Feria Internacional, donde vendía juguetes en época navideña; en una ocasión un niño preguntó por un juguete que estaba a la venta. Al salir a tomar su respectivo almuerzo vio que era un niño que andaba pidiendo dinero en la calle.

Esa vez, recuerda, el niño consiguió un poquito de dinero con el que quiso comprar el juguete; por eso ella terminó pagándolo, la cara de alegría que puso el niño lo la ha olvidado.

Esa es la reacción humana que se debe generar, no por hacerse famosa sino por satisfacer una necesidad de alguien que la expresa sin decirlo.

“Los políticos debemos pensar en estos casos, pensar en que debemos combatir la corrupción para atender estas necesidades, sin pensar en colores de partidos, tenemos un país que es una joya y tenemos que cuidarlo”, finalizó.

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