Las pupusas y la Kolashanpan emigraron a Australia de la mano de Raza Central

El food truck donde se venden pupusas, tamales, yuca frita, sopa de patas y hasta horchata es único en Australia. Las comidas se acompañan con uva, kolashanpan, fantacolita, fresa y salvacola.

Fotos: Cortesía.

El comensal era italiano, Luigi era su nombre, y junto a su esposa de origen australiano llegaron a la “foodtruck” Raza Central, a disfrutar de un platillo que no habían probado nunca: las pupusas salvadoreñas.

Se las comió usando cuchillo, pero Marvin Barahona y su esposa le dijeron que no, que esa comida se ingería usando los dedos.

La pareja italiana había llegado a Australia buscando comidas exóticas, y las pupusas salvadoreñas más la tradicional Kolashanpan fueron unos de esos platillos que ya se abrió campo en Australia, de la mano de los esposos salvadoreños.

Un periodista de un diario local llegó justo cuando Luigi comía su pupusa usando el cuchillo y fue esa fotografía que publicó el medio. La foto sirvió para que muchos otros salvadoreños le reclamaran a Marvin por no promover que esas pupusas se comen usando los dedos.

Desde entonces, también se preocupa por promover la forma salvadoreña de comer pupusas, admite el compatriota.

Hace cuatro años nació la idea de Marvin de impulsar un negocio que les permita vivir dignamente después de 30 años de permanecer en aquellas tierras del canguro.

 

Como en El Salvador.

El foodtruck donde se venden pupusas, tamales, yuca frita, sopa de patas y hasta horchata es único en Australia. Las comidas se acompañan con kolashanpan, uva, fantacolita, fresa y salvacola.

Este negocio rodante de Marvin y otros de comidas locales, son un concepto relativamente nuevo y muchas personas se dedican a eso.

La Raza Central está basada en Sidney, pero la pupusería rodante viaja a Camberra, Maitland y otras ciudades, aprovechando los eventos que se desarrollan en cada localidad.

Comer en Raza Central es como estar en El Salvador, porque hacen el curtido, la salsa, el chicharrón para la yuca frita, tal como se prepara en esta nación centroamericana.

Causas comunes, éxitos distintos

Marvin y su familia son originarios de Soyapango, pero a sus 13 años emigró del país rumbo a Australia y el apoyo que recibieron de parte de las autoridades de ese país se debió a que eran una de las muchas familias que se vieron forzadas a salir víctimas de la violencia política, allá por los años 80.

Al llegar a Australia junto con su familia, se establecieron en Sidney, lugar donde Marvin conoció a su actual esposa, una salvadoreña que ya tenía algunos años de residir en ese país.

Australianos y extranjeros degustando platillos salvadoreños.

Marvin no ha luchado solo por tener una forma de sobrevivir con su negocio, sino por enseñarle a la gente originaria como a quienes proceden de otros países, que El Salvador no es un país sudamericano, como creen muchas personas, tampoco es México, como se lo han insinuado otras.

Este compatriota no oculta que se siente molesto cuando la gente no sabe nada de El Salvador y algunas personas ni siquiera saben que existe.

“Yo les digo que El Salvador es El Salvador, que queda en Centroamérica y que somos un país pequeño pero muy hermoso, muy bonito”, reitera Marvin.

La foodtruck única que ofrece pupusas.

Después de superar esa etapa de establecerse, ofrecer los productos nostálgicos salvadoreños lo llena de orgullo y dice a cada momento que es salvadoreño. Hasta piensa que por su medio ahora muchas personas saben más de El Salvador.

“Después de nosotros, los chilenos comen más pupusas” y ahora, después de cuatro años de promover este platillo salvadoreño, la mayoría de comensales ya no pide cuchillo ni tenedor para degustarlo, concluye Marvin, quien calcula que menos del 1% de su clientela disfruta las pupusas usando esos utensilios.

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