Las hijas de Antígona

“Las ideas eran circuladas por quienes no tenían permiso para pensar: las mujeres”, dice la escritora salvadoreña, Elena Salamanca.

 

Foto: MUNA/Periódico Académico

El Museo Nacional de Antropología (MUNA) ha celebrado el Día Internacional de la Mujer desde un enfoque de derechos humanos, mediante su MUNA Académico denominado: “Hijas de Antígona. Mujeres en la oposición durante las dictaduras militares en Centroamérica (1930-1940)”.

Un día para reconocer las desigualdades que enfrentan las mujeres en las diversas esferas de la sociedad, ya sean estas económicas, políticas, sociales y culturales”, indicó el director del museo.

La ponencia fue conducida por el director del MUNA, José Heriberto Erquicia, y la antropóloga Ninel Pleitez, con la intervención de la escritora e historiadora Elena Salamanca.

Erquicia ha dicho que se debe reconocer “a las mujeres (por) sus aportes en la vida económica, social y política” y a través de ello rememorar y revalidar el acceso y ejercicio de sus derechos, igualdad de oportunidades, no discriminación y a una vida libre de violencia.

En tanto, Pleitez ha recordado que las “mujeres aparecen como agentes políticos que no habían sido contemplados antes en el proyecto de investigación”; eran quienes conservaban y defendían la cultura política de los hombres exiliados, pues son ellas quienes “resisten en el espacio asediado por la violencia institucionalizada de los gobiernos en turno”.

Desde la visión Salamanca, el estado de las mujeres en el contexto centroamericano antes de 1930, refleja que es Honduras el país que contempla el mayor movimiento de sufragistas.

Mujeres, en su mayoría maestras, empiezan a exigir el sufragio. Sin embargo, es la última nación de Centroamérica en decretar el voto femenino.

“Un asunto muy paradójico es que se dan 50 años de lucha y pocas mujeres que iniciaron el movimiento del sufragismo en Honduras no alcanzaron a votar, porque  es muy probable que estuvieran muertas”, sostuvo la historiadora.

El trabajo de la investigadora salvadoreña  destaca el periodo entre 1931 y 1947, en donde Centroamérica fue gobernada por generales.

Los gobiernos militares de Jorge Ubico, en Guatemela; Maximiliano Hernández Martínez, en El Salvador;  Tiburcio Carías, en Honduras, y Anastasio Somosa, en Nicargua, se mantuvieron en el poder a través se golpes de Estado y reformas constitucionales sucesivas que permitían la reelección e incluso la posibilidad del gobierno a perpetuidad.

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