Indulgencia, película salvadoreña, se estrenará en el país este mes

¿Qué pensaría si le dijeran que su enfermedad de origen inexplicable puede curarse con solo tomar una actitud diferente en la vida, como el firme propósito de desterrar el odio?

Fotos: Periódico Equilibrium.

El Antropólogo Médico Salvadoreño, Dr. Hugo de Burgos, quien se desarrolla en Canadá como docente de la materia y quien también ha enseñado la Antropología Visual ha incursionado en los últimos años en la producción de películas etnográficas y, este año, por primera vez lo ha hecho en el cine de ficción.

Indulgencia. Así se llama la película que este mes será presentada en preestreno en el Teatro Nacional Francisco Gavidia, de San Miguel, misma que está basada en el cuento egipcio “El Monje y El Carnicero”, un cuento anónimo muy antiguo adaptado a las circunstancias de El Salvador y al cine o de la historia reciente.

Basada en una historia real, Indulgencia desarrolla eventos desde los años 80 que recrea aspectos de la realidad salvadoreña, en la que muchas familias perdieron a sus padres, hermanos, tíos, vecinos y amigos y que, a este momento, muchas de estas personas no han sido encontradas.

El Dr. de Burgos es una de esas personas que hace unos 40 años perdió a su madre. Ahora dirige esta producción porque él mismo encontró la paz, perdonando a quienes le hicieron daño, confiesa.

Y eso es lo que enseña esta ficción llevada al cine. “Tiene este argumento porque yo enseño antropología de la felicidad en la Universidad de British Columbia­, en Canadá; antes de la incursión de la psicología para estudiar aspectos positivos de la vida humana, la psicología se dedicaba más al estudio de las patologías, como los asesinatos en serie, la ira, la venganza, el odio, todo lo negativo, pero en los años 90 decidió abordar la emoción positiva”, explica.

Director, Dr. Hugo de Burgos.

La neurociencia y otros estudios indican que cuando los seres humanos se embarcan en el odio y la ira se genera un estrés que conlleva a un estado de ánimo enfermizo; se da todo lo contrario si se embarca en el perdón.

Si lo hace así, “tenemos gratitud, compasión y misericordia, lo cual hace que el cerebro se transforme para generar neurotransmisores como la serotonina, dopamina y oxitosina, que son los que hacen sentir bien al ser humano”.

El odio y la venganza es un estrés constante y diario que solo se bota con el perdón.

La película es agradable porque muestra cosas positivas y la gente aprende cuando se entretiene, justifica Hugo de Burgos al explicar sobre su película que no es apta para niñez de 12 años. se muestran cosas positivas y de sanación para que el aprendizaje sea más realista.

El Productor Johan Selva

La película se concibió en Costa Rica, pero realmente sus inicios, transcurrir y finalidad se desarrollaron en El Salvador, son historias no contadas de lo que ocurrió en los 80 en Centroamérica, sus guerras, donde se perdieron esposos, esposas, madres, hijos, amigos, hermanos, de quienes ya no se supo nada más, reitera el Actor y Productor Johan Selva, uno de los 12 que directamente participan en el guion.

Tiene un toque autobiográfico de parte del Director Hugo de Burgos, “y se busca que se sepa que la gente debe tener una sanación interior, que perdone y saque a la luz sentimientos que se cree que no existen, pero sí son reales.

Muchas de las personas que la han visto, ilustra Selva, retomaron los sentimientos perdidos, perdonaron y buscaron a las personas que tenían que perdonar, o al menos lo externaron.

Actor y Productor, Johan Selva.

Se toca una parte psicológica del perdón y la medicina donde se explica que el cáncer, por ejemplo, se da muchas veces por efectos del odio, eso se concluye cuando la enfermedad no se puede explicar desde lo congénito.

La película empieza en una universidad donde se da una alocución donde se enseña el perdón como algo psicológico. La falta de perdón provoca amargura y la persona materializa un cáncer, insiste Selva.

En la película, el 98% de las personas que actúan son salvadoreñas y las locaciones, en su gran mayoría, son del municipio de San Sebastián, San Vicente.

Allí ya se proyectó la película y lo recaudado se destinó como ayuda a la Iglesia Católica y a un hogar de ancianos; luego en San Miguel se quiere proyectar como preestreno para apoyar a una organización que ayuda con diálisis a personas de escasos recursos.

Santa Ana es el siguiente lugar donde se proyectará la película y el 8 de agosto se hará el estreno en San Salvador, pero la idea es llegar a todas las partes del país, posibles.

DJ Besitos

Óscar Maravilla, mejor conocido como DJ Besitos, es el santo de la película, la tercera en la que participa en El Salvador, la primera de las cuales es Matlatl, luego Ambulantes y ahora Indulgencia.

Actor, Óscar Maravilla.

“Toda mi vida he actuado, pero desde 2013 lo hago de forma profesional en las obras Capitán Cen-troamérica, el Síndrome de Peter Pan y en programas como Tonight”.

Se aprende bastante actuando y del santo en la película Indulgencias se aprende que no se hace un favor a las personas a quienes se perdonan sino a uno mismo, porque a través del perdón hay sanación y alivio, pues el odio es como el cáncer que lo destruye todo, pero perdonar es como tirar una carga y se es más feliz, concluye.

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