Erick Álvarez: el periodismo fluye en la sangre

El próximo mes se celebra el Día del Periodista y en este marco, Periódico Equilibrium presentará una serie de historias sobre quienes han desarrollado o desarrollan esta profesión.

Foto: Periódico Equilibrium.

La historia del periodismo del país se fundamenta en varias personas que en las décadas pasadas hicieron una práctica que dio como resultado la instauración de importantes medios de comunicación, en las diferentes especialidades.

Pero ese periodismo no fuera tal sin quienes se entregaron en cuerpo y alma para que las mejores noticias estuvieran al alcance de sus públicos.

Uno de esos profesionales contemporáneos que hace dos lustros dejó el periodismo de campo, para explorar nuevos retos, es Erick Álvarez.

Cubriendo misión humanitaria en Irak.

Inició sus prácticas a través de una radio de circuito cerrado en la Universidad Multidisciplinaria de Oriente de la UES; un año y medio después trabajó como reportero del periódico impreso El Imparcial, para luego entrar a la desaparecida YSU como redactor y reportero.

Pero Álvarez sintió que su prueba máxima para ejercer se dio cuando ingresó a Telecorporación Salvadoreña, en el canal 2, donde trabajó 11 años como reportero y presentador.

Las reingenierías y algunas decisiones que no le venían a bien, y con el dicernimiento de Dios, dice, se decidió a dejar ese medio y probó suerte en Houston y Atlanta, Estados Unidos, pero debió regresar ante la falta de oportunidades, para trabajar otro par de meses en la Telecorporación.

En esta empresa con TCS, tuvo la oportunidad de hacer coberturas internacionales en Irak y gozó de becas de corto plazo en Israel y Taiwán.

Las coberturas de Irak se referían a temas humanitarios de asistencia para las personas afectadas por el cruento conflicto en ese país, una experiencia que le dejó mucho para la reflexión.

En julio de 2008 dejó el periodismo de campo y se dedicó a la comunicación institucional en la Fiscalía General de la República, donde exploró nuevas aplicaciones del periodismo que van desde la preparación de discursos, hasta manejar crisis en la institución.

En los Altos del Golán, frontera entre Israel, Líbano, Jordania y Siria.

“Todo lo que se aprende en el medio es insumo indispensable para aplicarlo a nivel institución en la comunicación estratégica”, dice Álvarez, en relación con su experiencia institucional.

Ser periodista significa aprender a redactar y plantear las ideas claras; pero también representa un sacrificio agradable porque ocurre una boda con esa profesión y, por ende, una necesidad de vivir para esta.

Hasta se puede considerar un daño a terceros sin quererlo, porque ser periodista significa no tener horarios de trabajo y ese ir y venir, la familia es la primera sacrificada.

A pesar de ello, se puede llevar adelante una vida familiar sacrificada pero feliz, porque se puede constituir un grupo por el cual se lucha, como se lucha por conquistar sueños e ideales.

Aunque hay mucho por hacer partiendo de ese sentimiento, solo Dios conoce el futuro humano y a eso se atiene este periodista de las últimas generaciones.

Su esposa Erika Calles, otra periodista, dice que establecer una familia y tener una profesión 7-24, es difícil la comprensión por la demanda del tiempo y hasta ausencia prolongada, pero se llega a una madurez familiar para adaptarse a la rutina laboral.

“Decidimos estudiar esto y esto es 7-24”, concluye Erika.

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