El Ticuco, el Nixta Pite y el Tamal de Leche, patrimonio de San Pedro Perulapán

Además de probar los 17 tipos de tamales, también podrá conocer el lugar donde el General Francisco Morazán, libró una de las batallas más cruentas de El Salvador, en defensa de su territorio.

 

Fotos: Periódico Equilibrium.

Cualquier compatriota que no sea de San Pedro Perulapán y que alguna vez en su vida haya comido pululos, no se imagina que el nombre original de ese municipio de Cuscatlán era San Pedro Pululoapán.

Esta última palabra de las lenguas originales de El Salvador, significa “Río de peces pululos”. El pez ya es extinto, primero por la sobreexplotación incontrolada y, segundo, porque era una especie de muy poco ovar.

Pero eso solo es parte de la historia de San Pedro Perulapán, porque lo que su alcalde Oswald Sibrián quiere dar a conocer, en realidad, es el V festival del Tamal que se celebrará mañana uno de septiembre.

Si bien en el municipio hay 17 formas de hacer tamales, los que más identifican al mismo son el Ticuco, el Nixta Pite y el Tamal de Leche, aunque el resto son tan sabrosos como se los imagina, dice este alcalde militar de carrera.

Martín Beltrán observa de cerca cómo se hacen los tamales.

Martín Beltrán, Director de la Casa de la Cultura se encargó de explicar parte del cómo se hace cada uno de los tres tamales emblemáticos sanpedranos.

El Ticuco es triangular y de masa de maíz, grano que se cuece con ceniza para darle un color amarillento característico a la masa, misma que se rellena con frijoles blancos, recaudo y alguashte; la masa sazonada con alcapate, y envuelto en hoja de nijagua para luego cocerlos. La nijagua es una planta silvestre popular que crece a la orilla de los ríos.

El Nixta Pite de pura masa y alguashte sazonada con chile, tomate y cebolla, lleva un pescado y se envuelve en hoja de Caña de Cristo o fístula; además se come con tortilla.

Finalmente, el Tamal de Piña, hecho de harina de arroz diluido con leche y mezclado con jalea artesanal de piña; se come caliente o helado, “pero es mejor helado”, dice Beltrán.

La reina de las fiestas patronales, el Alcalde y el representante de Corsatur, a degustar.

Si usted se dispone a ir a probar la mayor cantidad de tamales posibles, recuerde que puede participar en el concurso del “Comelón del Tamal”, y puede ganarse un premio importante de dinero si gana el primer lugar. Pero hay premio para el segundo y tercer lugar, también.

De lo contrario, podrá degustar de los tamales emblemáticos y ver los eventos artísticos y culturales pero, además, conocer los tamales ganadores de cada uno de los anteriores cuatro festivales: el del primero, el Tamal Mar y Tierra, por llevar productos de ambos ambientes; el del segundo festival, el Tamal Istaguita, porque la joven que lo creó vive en el cantón Istagua; ella misma, ganó el tercer festival, con el Tamal Mono y carne, que lleva frijol mono (o de Castilla, como lo conocen otras personas) con carne de res; y el año pasado, la misma  joven ganó el cuarto festival, con el Tamal Chicha en Ron, pero que en realidad son tamales de Chicharrón.

Otros atractivos

Estas campanas llamaban a la feligresía a la misa, ahora solo doblan por los difuntos.

La población turista podrá apreciar otros atractivos mientras degusta a placer los 17 tamales que se elaboran en San Pedro Perulapán.

En pleno centro histórico está el Cerro el Campanario, famoso porque desde allí se libró una de las más cruentas batallas contra el ejército de Honduras, liderado en 1839 por el General Francisco Ferrera.

Fue el entonces Presidente de El Salvador, General Francisco Morazán, quien lo enfrentó en ese cerro y tras causarle al menos 100 bajas, hizo retroceder a Ferrera, hasta que salvó al país de la conquista catracha y salvó así las tierras de Cuscatlán.

El próximo 25 de septiembre, de hecho, será conmemorada esa batalla y la victoria de El Salvador, recordó el Alcalde.

De petates y canastos

Artesano de 80 años, muestra habilidad para hacer canastos.

La Casa de la Cultura de la localidad tendrá a su cargo a personas artesanas, oriundas de San Pedro Perulapán, que durante toda su vida se han dedicado a hacer canastos de todo tipo, como el tortillero, y petates.

Allí se ha hecho el canasto más grande y el más pequeño del mundo. En el primero caben paradas 100 personas y el segundo es tan pequeño como una moneda de a un centavo de dólar.

Los petates que se elaboran, son una especie de cubierta que tendido, sobre una cama artesanal, o en cualquier otra superficie, da frescura por su origen vegetal.

La Iglesia

San Pedro Apóstol es el Patrono del municipio, su imagen es más reciente que la iglesia, se cree que los españoles la trajeron como regalo para el pueblo católico y lo instalaron en la iglesia, cuya primera construcción data de 1601, luego, allá por 1700 se reconstruyó con adobe, pero de esa iglesia no quedó vestigio porque fue reconstruida en 2004, debido a que los terremotos de 2001 la dañaron severamente.

La Iglesia parroquial de San Pedro Perulapán.

El frontispicio luce actualmente dos torres cuyo diseño fue donado por el expresidente de la República, el Ingeniero José Napoleón Duarte, quien quiso dejar su legado al pueblo católico del lugar en 1947, según datos revelados por el Director de la Casa de la Cultura.

La imagen de San Pedro, tiene en su pecho una bala de arcabús, porque un soldado hondureño le disparó, creyendo que se trataba de un contrario salvadoreño. En su fe, la gente cree que San Pedro ayudó así a la victoria nacional.

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